miércoles, 24 de marzo de 2021

El Cuerpo Astral y la conceptualización de los habitantes del Mundo Astral de acuerdo a Arthur Powell. DIscusión y crítica sobre su formulación

 

El cuerpo Astral Según Arthur E Powell.

Powell fue un teósofo seguidor de las doctrinas de Blavatsky, Leadbeater y Anne Beasent. Publicó varios escritos relacionados al tema del Astral y de los diversos cuerpos que-de acuerdo a la filosofía teosófica- componen todo ser humano.[1] De momento me centraré en lo que para dicho autor significa el cuerpo astral y posterior lo compararé con otras ideas como  Corrado Malanga, Lapazano, y  la corriente de la Gnosis. Para ello, utilizaré como principal fuente de análisis el libro ‘’El Cuerpo Astral’’ de Powell.  Al final daré mis propias conclusiones.

 

Los 7 cuerpos de acuerdo a la Teosofía.

Para comprender las siguientes transcripciones que haremos del libro ‘’El Cuerpo Astral’’. Debemos primeramente entender cómo conceptualiza la teosofía la vida espiritual del ser humano. Los teósofos consideran que existen varios tipos de cuerpos que coexisten en el hombre, a saber:

 

·         El Cuerpo físico.

·         El cuerpo Astral

·         El cuerpo causal.

·         El cuerpo sutil.[2]

·         El cuerpo mental.

·         El cuerpo budhico

·         El cuerpo de Luz o Celeste.

 

Cada uno de estos cuerpos se puede corresponder con diferentes planos dimensionales-o espirituales para la Teosofía-. Para ir llegando a cada uno de ellos se requiere un desapego total a las pasiones humanas y materiales. No obstante, aquí sólo nos concentraremos en la Vida Astral que se da con el Cuerpo Astral. Pues es bien sabido que todos nosotros al dormir nos desprendemos de nuestro cuerpo ya seamos conscientes o no. Algunos afirman que al tener viajes astrales conscientes, pueden llegar a ver el famoso cordón de plata[3]. Se supone que al fallecer o dejar este cuerpo físico, el cuerpo astral pasa al mundo astral  y ahí se queda cierto tiempo, pero veamos qué nos comenta el autor al respecto.

 

 

La Vida Astral de acuerdo a Arthur  E. Powell.

 

El autor, Powell, considera lo siguiente acerca del mundo astral donde se traslada nuestro cuerpo astral al dormir o bien ya sea conscientemente, el afirma lo siguiente:

 

La vida astral puede ser dirigida por la voluntad, lo mismo que lo puede ser la vida  física. Un hombre con poca fuerza de voluntad es, en el mundo astral lo mismo que en  el físico, la criatura del medio ambiente que él mismo ha creado. En cambio, un hombre  decidido puede siempre sacar el mejor partido de las condiciones y vivir su vida a pesar  de ellas. 

De consiguiente, el hombre no se desprende de sus malas tendencias en el plano astral, a  no ser que trabaje decididamente para ello. Si no hace los esfuerzos requeridos,  necesariamente tendrá que sufrir a causa de su incapacidad para satisfacer sus ansias,  por cuanto sólo podría hacerlo poseyendo un cuerpo físico. En el curso del tiempo, tales  deseos se agotarán y se desvanecerán, simplemente debido a la imposibilidad de  satisfacerlos. 

No obstante, el proceso se acelera, en gran manera, en cuanto el hombre se da cuenta de  la necesidad de deshacerse de los malos deseos que lo detienen, y decide hacer el  esfuerzo requerido. El hombre ignorante de su verdadera situación, ordinariamente  rumia y cavila sobre sus deseos, prolongando así la duración de los mismos, y se aferra  desesperadamente, todo el tiempo que puede, a las partículas groseras del plano astral  porque las sensaciones vinculadas a ellas parecen acercarlo a la vida física que él ansía  todavía. Naturalmente, lo que debiera hacer es matar el deseo terreno y recogerse en sí  mismo lo más pronto posible. Aún el mero conocimiento intelectual de las condiciones  de la vida astral y de las enseñanzas teosóficas, en general, es de inestimable valor para  el hombre después de la muerte física. 

Es de mayor importancia que, después de la muerte física, el hombre comprenda  claramente que se está retirando constantemente hacia el Ego y, en consecuencia, ha de  esforzarse en retirar su pensamiento de las cosas físicas y fijar su atención en cosas  espirituales, que lo ocuparán, una vez pase del plano astral al mental, o mundo celestial. 

Si adopta esta actitud, facilitará en gran manera la desintegración del cuerpo astral, en  vez de demorar innecesaria e inútilmente en los subplanos más bajos del plano astral.  Muchas personas, desgraciadamente, se niegan a dirigir sus pensamientos hacia arriba y  se aferran a cosas terrenas con desesperada tenacidad. Sin embargo, en el transcurso del  tiempo, por normal evolución pierden gradualmente el contacto con los mundos  inferiores; pero resistiendo a cada paso, se causan un sufrimiento, que podrían evitar, y  retrasan considerablemente su progreso. En esta ignorante oposición al curso natural de  las cosas, la posesión de un cadáver físico sirve al hombre como punto de apoyo en el  plano físico. El mejor remedio contra esto es la cremación del cadáver, lo cual destruye  el vínculo con el plano físico.  (Powel, Arthur, p.74. El cuerpo Astral. Las cursivas son mías.).

 

Aquí vemos que el autor maneja un concepto clave la voluntad ya que para los teósofos es muy importante que el viajero astral se desprenda de todas bajas pasiones, malos sentimientos, y en general, cualquier emocionalidad que lo ancle pero aquí nos lo comenta desde el punto de vista de la desencarnación[4]. No obstante esto mismo puede aplicarse a los viajeros astrales. También para Powell, es muy importante la cremación para que no se quede el cuerpo astral anclado a la vida terrenal una vez  el cuerpo físico muere.  Pero el tema no termina aquí, si no que también hay casos en los que el cuerpo astral puede sufrir una segunda muerte si no sube de plano.

 

La Muerte Astral según Powell.

 

Dice Powell:

 

Hemos dado término a la historia de la vida en el plano astral, y poco nos queda por 

decir con respecto a la muerte en el mismo y de la disolución final. El persistente  desprendimiento del Ego, en el transcurso de un período de tiempo, cuya duración varía  dentro de muy amplios límites, hace que las partículas del cuerpo astral dejen  gradualmente de funcionar; este proceso tiene lugar, en la mayoría de los casos, en  capas dispuestas en orden de densidad, la más densa de las cuales es la exterior. 

De esta manera, el cuerpo astral se desgasta poco a poco, y va desintegrándose a medida  que la conciencia se retira gradualmente del mismo, por el esfuerzo semi-consciente del  Ego; así el hombre abandona por grados lo que le retiene y le impide llegar al mundo  celestial. 

Durante la estadía en el plano astral, la mente, entretejida con pasiones, emociones y  deseos, los purifica y se asimila la parte pura de los mismos, absorbiendo todo cuanto es  útil para el Ego; lo que queda de kama es puro residuo, del cual el Ego, la Tríada  Inmortal de Atma-Buddhi-Manas, se libra fácilmente. Lentamente, la Triada o Ego atrae  así la memoria de su vida terrena terminada, sus amores, sus esperanzas, aspiraciones,  etc. y se prepara a salir del kamaloka y pasar al estado bienaventurado del devachán, la  "morada de los dioses", el "mundo celestial". 

No entraremos a tratar de lo que ocurre al hombre al llegar al llamado mundo celestial,  pues está fuera de los límites del tema tratado en esta obra. De ello nos ocuparemos en  otro volumen de esta serie.  Para el momento, sin embargo, se puede decir como resumen, que el período pasado en  el devachán es de asimilación de las experiencias de la vida; de restablecimiento del  equilibrio, antes de iniciar el nuevo descenso a la encarnación. Es el día que sigue a la  noche de la vida terrena; lo subjetivo en contraste con el período objetivo de la  manifestación. 

 

 

 

 

 

Al pasar del kamaloka al devachán, el hombre no puede llevar consigo sus formas  mentales de mala clase; en el plano del devachán no puede existir la materia astral, ni la  materia de aquel puede reaccionar a las groseras vibraciones de las malas pasiones y  deseos. En consecuencia, lo único que el hombre puede llevar al devachán, al  desprenderse de los últimos restos de su cuerpo astral, serán los gérmenes y tendencia  latentes, los cuales al encontrar el medio adecuado se manifestarán en el plano astral  como pasiones y deseos del mismo carácter. Tales gérmenes los lleva consigo, y quedan  latentes en el átomo astral permanente, durante toda la estadía en el devachán. Al  término de la existencia en el kamaloka, se retira la tela vital dorada del cuerpo astral,  dejando que éste se desintegre, y envuelve el átomo astral permanente que se recoge en  el cuerpo causal.  La lucha final con el elemental astral tiene lugar a la conclusión de la vida astral, porque  el Ego trata de recoger en sí mismo todo cuanto puso al encarnar, al principio de la vida  terminada; pero al intentarlo se encuentra con la resistencia del elemental de deseos, que  el Ego mismo creó y sustentó.  En la mayoría, siempre queda algo de materia mental enredada con la astral y es  imposible recuperarla; el resultado de la lucha es que alguna porción de la materia del  mental y hasta del causal (mental superior) queda en el cuerpo astral, después que el  Ego lo ha abandonado definitivamente. En cambio, quien durante la vida terrena ha  dominado completamente sus bajos deseos y ha conseguido libertar de deseos a la  mente inferior, no tiene lucha y el Ego puede retirar todo cuanto puso al encarnar, más todo el beneficio de las experiencias, facultades, etc. Hay también casos extremos en  que el Ego lo pierde todo y se convierte en lo que se llama "almas perdidas" o  "elementales humanos". 

La plena consideración del método mediante el cual el Ego pone una porción de sí  mismo encarnación y trata de retirarlo, hemos de dejarlo para los volúmenes en que  trataremos del "Cuerpo Mental" y del "Cuerpo Causal", que seguirán a éste.  El abandono del cuerpo astral y la salida de este plano es, por lo tanto, una segunda muerte, en que el hombre deja un cadáver astral; éste se desintegra, a su vez, volviendo los materiales del mismo al mundo astral, lo mismo que los materiales del cuerpo físico  vuelven a la tierra.  (Powell, Arthur.  Cap XXIII, pp.117-118, El cuerpo Astral. Las cursivas son mías)

 

En resumen, lo que nos comparte Arthur Powell en ese capítulo de su obra ‘’El Cuerpo Mental’’ es lo siguiente: para poder pasar del mundo astral y que el cuerpo astral no se desintegre y se convierta en un cascarón o sombra astral[5]  el ser humano, una vez desencarnado debe dejar del lado los apegos materiales y pasionales para poder subir de plano, de lo contrario, si se queda mucho tiempo en el mundo astral (según Powell y otros teósofos), se desintegrará el cuerpo astral[6].  Pero no sólo eso, según lo que leemos en la cita anterior menciona el autor que una parte del cuerpo mental- inferior y superior- se queda en el cuerpo astral. Esto en principio no supone problema si el Ego[7] se ha liberado de las ataduras mentales, emocionales y físicas a la tercera dimensión  o terrenal.  Pero también si se libera todo y no asciende a otros planos, según Powell, se convertirá en un fantasma o alma errante sin rumbo fijo[8].

 

Transcripción del Capítulo XIX del libro ‘’El Cuerpo Astral’’ de Powell.

 

CAPÍTULO XIX 

ENTIDADES ASTRALES: HUMANAS

Enumerar las entidades astrales, en toda su variedad y extensión, resultaría una tarea tan  formidable como enumerar y describir a todas las entidades físicas. Todo lo que  podemos hacer aquí es tabular las clases principales, describiendo brevemente a cada  una de ellas. (Véase Tabla en la página siguiente).  Al objeto de completar esta clasificación, es necesario declarar que, además de las  entidades enumeradas en la Tabla, aparecen, ocasionalmente, en el mundo astral  Adeptos muy elevados de otros planetas del sistema solar, y hasta Visitantes  más augustos procedentes de puntos mucho más distantes; aunque esto es posible, es  casi inconcebible que tales Visitantes se manifiesten en un plano tan bajo como el astral. 

Si así lo quieren, pueden crear un cuerpo temporario de materia astral de este planeta.  En segundo lugar, existen otras dos grandes evoluciones que se desenvuelven en este planeta; aunque, al parecer, ni ellas ni el hombre han de ser conscientes de la existencia unos de los otros. De ponerse en contacto con ellas sería, probablemente, en el plano físico, pues su conexión con el astral es muy tenue. La única posibilidad de que aparezcan está en que ocurra un accidente muy poco probable en magia ceremonial; además, son muy pocos los magos avanzados que saben como provocarlos; no obstante, ello ha ocurrido, a lo menos, una vez. 

La clase humana. a) Vivos Físicamente. 

1 - Las personas corrientes. Esta, clase se compone de personas, cuyos cuerpos físicos  están durmiendo, que flotan por el mundo astral, en varios grados de conciencia, según  se ha descrito en detalle en el Capítulo IX, sobre La Vida de Sueño.

ENTIDADES ASTRALES Humanas

No humanas

Artificiales

Vivas físicamente

Muertas físicamente

 

1. Personas corrientes

2. Psíquicos

3. Adepto o su pupilo.

4. Mago negro o su pupilo.

 

 

1. Personas corrientes

2. Sombra

3. Cascarón

4. Cascarones vitalizados.

5. Suicidas y víctimas de muerte repentina.

6. Vampiros y lobos astrales.

7. Magos negros o sus pupilos.

 

8. Pupilos esperando reencarnación.

9. Nirmanakayas

 

 

 

1. Esencia elemental

2. Cuerpos astrales de animales.

3. Espíritu de la naturaleza.

 

4. Devas

 

1. Elementales formados inconscientemente

2. Elementales formados conscientemente.

3. Artificiales humanos.

 

 

 

2- El psíquico. Una persona con desarrollo psíquico será, por lo común, perfectamente  consciente, fuera del cuerpo físico; pero por falta de adecuado entrenamiento, interpreta   erróneamente todo cuanto ve. Con frecuencia, puede recorrer todos los subplanos astrales, pero, algunas veces, se siente atraído de manera especial por un subplano determinado, y rara vez se aleja de la influencia del mismo. En cuanto al recuerdo de lo que haya visto variará, desde la claridad perfecta hasta la completa deformación u olvido absoluto. Suponiendo que no esté guiado por un Maestro, aparecerá siempre en cuerpo astral, puesto que no sabrá como actuar en su vehículo mental. 

3- El Adepto y Sus pupilos. Esta clase emplea usualmente, no el cuerpo astral, sino el mental, compuesto de los cuatro subplanos inferiores del plano mental. La ventaja de este vehículo es que permite el pasaje instantáneo del mental al astral y de éste a aquél; permite, además, el empleo, en todo tiempo, del poder más grande y sentido más agudo propios del plano. 

Como el cuerpo mental no es visible a la visión astral, el pupilo, que trabaja en dicho cuerpo, aprende a envolverse en un velo de materia astral, cuando desea hacerse perceptible a las entidades astrales. Tal vehículo, aunque es una exacta reproducción del hombre en su apariencia, no contiene materia alguna de su cuerpo astral propio, sino que reproduce al mismo, de la misma manera que una materialización reproduce al cuerpo físico. 

En los principios de su desenvolvimiento, el pupilo actuará en su cuerpo astral como los demás; pero cualquiera que sea el cuerpo que utilice, el pupilo de un Instructor competente es plenamente consciente y puede actuar con facilidad en todos los subplanos. 

4- El Mago Negro y sus pupilos. Esta clase se equipara, hasta cierto punto, a la del  Adepto y Sus pupilos, excepto que el desenvolvimiento va hacia el mal en vez de hacia  el bien, y utilizan los poderes adquiridos con fines egoístas, en vez de altruistas. En las  filas más bajas hay negros que practican los ritos del Obi y del Vudú; así como los  curanderos de las tribus salvajes. De intelecto más desarrollado, y por lo mismo más  culpable, están los magos negros tibetanos. la Clase Humana. b) Muertos físicamente. 

1 - La persona corriente después de la muerte. Esta clase, muy numerosa, se compone  de personas de todas clases y categorías, en muy variadas condiciones de conciencia,  como ya se ha explicado en los Capítulos XII al XV, al tratar de La Vida después de la  Muerte. 

2 - La Sombra. En el Capítulo XXIII veremos que, cuando la persona termina su vida  astral, muere en ese plano y deja tras ella el cuerpo astral desintegrándose, exactamente  como, a la muerte física, deja el cadáver físico en descomposición. 

En muchos casos, el Ego no puede retirar de los principios inferiores todo su principio  manásico (mental) ; en consecuencia, queda una porción de su materia mental adherida  al cadáver astral. La porción del mental que queda se compone de lo más grosero de  cada subplano, que el cuerpo astral ha conseguido arrancar del mental. 

El cuerpo astral conocido como Sombra, es una entidad, no es, en sentido alguno, el  individuo real; no obstante, tiene exactamente la misma apariencia personal, posee su  memoria y todas sus pequeñas idiosincracias. Por lo tanto, se la puede fácilmente tomar  por la verdadera persona, como ocurre con frecuencia en las sesiones espiritistas. Tal  entidad no es, en manera alguna, consciente de la impersonalización; pues, en lo que al  intelecto concierne, necesariamente se ha de creer que es el individuo; no obstante, es  meramente y en realidad, un fardo de las cualidades inferiores del individuo, pero sin  alma. 

La duración de la vida de una Sombra varía según la cantidad de materia mental inferior  que la anime; pero, como ésta se agota constantemente, su intelecto es una cantidad en  disminución; es posible, sin embargo, que posea una especie de astucia animal, y que, al  final de su carrera, sea capaz de comunicarse, tomando temporalmente inteligencia del  médium. Dada su naturaleza, es muy susceptible de ser arrastrada por toda clase de  malas influencias y, como está separada de su Ego, nada tiene en su composición capaz  de responder a las buenas. Por tanto, se presta fácilmente a varios fines de orden inferior  de los magos negros. La materia mental que tales Sombras poseen se desintegra  gradualmente y vuelve a la materia general de su propio plano. 

3 - El Cascarón. Este es el cadáver astral de una persona en las últimas etapas de  desintegración, en que la ha abandonado toda partícula de la mente. En consecuencia,  carece de toda conciencia o inteligencia y se desliza pasivamente en las corrientes del  plano astral. No obstante, puede todavía ser galvanizado, en horrible parodia de vida,  durante breves momentos, si llega a ponerse al alcance del aura del médium. En tales  circunstancias, mantendrá exactamente la semblanza y apariencia de la personalidad  desaparecida, y puede, hasta cierto punto, reproducir las expresiones y escritura de la  misma.

Posee también la cualidad de responder ciegamente a las vibraciones (por lo común del orden más bajo) a que estaba acostumbrado a sentir en la última etapa de su existencia  como Sombra.

4- El Cascarón Vitalizado. Estrictamente hablando, esta entidad no es humana; no obstante, la clasificamos aquí porque su vestimenta exterior, el cascarón pasivo e insensible fue, en un tiempo, una dependencia de la humanidad. La vida, inteligente, deseo y voluntad que posea serán las del elemental artificial que lo anime; elemental que es la creación de un mal pensamiento del hombre. 

Un cascarón vitalizado es siempre malévolo; es un verdadero demonio tentador, cuya 

mala influencia está limitada únicamente por la extensión de su poder. Al igual que la Sombra, es utilizado, con frecuencia, en la magia del Obi y del Vudú. Algunos escritores lo denominan: "Elemental humano". 

5 - El Suicida y la Víctima de Muerte Repentina. Estos han sido descritos en el Capítulo XV, al tratar de la Vida después de la Muerte. Se ha de hacer notar que esta clase, lo mismo que las Sombras y los Cascarones Vitalizados, son lo que se puede llamar vampiros menores, porque, cuando encuentran la oportunidad, prolongan su existencia absorbiendo la vitalidad de los seres humanos a los cuales pueden influenciar. 

6 - El Vampiro y el "Lobo Astral". Estas dos clases son, en la actualidad, muy raras; ocasionalmente se encuentran ejemplos en países donde existen rastros de sangre de la cuarta Raza, tales como Rusia y Hungría. Es posible que un hombre lleve una Vida tan degradada, egoísta y brutal, que la entera mente inferior quede enredada en sus deseos y finalmente quede separada del Ego. Esto sólo puede ocurrir en quien haya sofocado hasta el menor vestigio de desinterés o de espiritualidad, y nada haya capaz de  redimirlo.  Una entidad así perdida, se encuentra muy pronto, después de la muerte, incapaz de permanecer en el mundo astral y es atraída irresistiblemente, en plena conciencia, al "lugar que le corresponde", la misteriosa octava esfera, para desintegrarse lentamente,  después de experiencias que es mejor no describir.

No obstante, si muere por suicidio o repentinamente, puede, bajo ciertas circunstancias (especialmente si sabe algo de magia) eludir el destino a que está condenada, llevando la horrible existencia del vampiro. Como la octava esfera no puede reclamarlo hasta después de la muerte del cuerpo,  conserva a éste en una especie de trance cataléptico, mediante la transfusión al mismo de sangre extraída de otros seres humanos, valiéndose de su cuerpo astral semimaterializado; de esta manera posterga su destino final cometiendo asesinatos al por mayor. El remedio más eficaz contra tales casos es, como la "superstición" supone acertadamente, la cremación del cadáver, privando así a la entidad de su punto de apoyo. 

Al abrir la tumba de un ser así, el cuerpo aparece fresco y sano, y, muchas veces, el ataúd está lleno de sangre. La cremación, como es natural, hace imposible esta clase de vampirismo. 

El "Lobo astral" se puede manifestar, por primera vez, únicamente durante la vida física del individuo; invariablemente implica algún conocimiento de las artes mágicas, lo suficiente como para permitirle proyectar el cuerpo astral. 

Cuando un hombre decididamente cruel y brutal hace esto, otras entidades astrales pueden bajo ciertas circunstancias apoderarse de su cuerpo astral y materializarlo, no en forma humana, sino en la de algún animal salvaje, ordinariamente, del lobo. En tal condición, recorrerá el país matando a otros animales y hasta seres humanos, satisfaciendo así el ansia de sangre, que él siente y también la que sienten los demonios que lo azuzan. 

En estos casos, como ocurre en las materializaciones ordinarias, una herida causada a la forma astral se reproduce en el cuerpo físico, por el curioso fenómeno de repercusión. 

Pero después de la muerte del cuerpo físico, el cuerpo astral, que probablemente continuará apareciendo en la misma forma, será menos vulnerable. También será menos peligroso, pues, salvo que encuentre un médium adecuado, no podrá materializarse plenamente. En tales manifestaciones es muy posible que haya una gran porción de materia del cuerpo etérico, y quizás algo también de líquido y gaseoso del cuerpo físico, como en el caso de algunas materializaciones. En ambos casos, este cuerpo fluido parece ser capaz de alejarse a mucho mayor distancia del físico de lo que es posible (hasta donde se sabe) para un vehículo que contenga materia etérica. Las manifestaciones tanto del vampiro como del lobo astral están usualmente limitadas a la vecindad de su cuerpo físico. 

7- El Mago Negro y su pupilo. Esta clase es equivalente, mutatis mutandis, a la del pupilo que espera reencarnar; pero en este caso el individuo desafía el proceso natural de evolución y se mantiene en el mundo astral por arte de magia, algunas veces de la índole más horrible. 

Se considera inconveniente enumerar o describir las diversas subdivisiones de esta clase, pues el estudiante de ocultismo trata de evitarlas. Todas estas entidades que prolongan de esta manera su vida en el plano astral más allá del límite natural, lo hacen a costa de otros y mediante la absorción de la vida de estos otros, de una manera o de otra. 

8 - El pupilo en espera de Reencarnación. Esta es también una clase poco frecuente en la actualidad. Al pupilo que ha decidido no pasar al Devachán, es decir, no ir al mundo celestial, sino continuar su labor en el plano físico, le es permitido, con el permiso de muy elevada autoridad, hacerlo, en cuyo caso su Maestro le preparará una reencarnación adecuada. Aun en el caso de que se conceda tal permiso, se dice que, el pupilo ha de permanecer, estrictamente, en el plano astral mientras la cuestión se resuelve, porque sillega a tocar el plano mental por un solo instante, puede ser arrastrado, por una corriente irresistible, a la línea de evolución normal y pasar al mundo celestial, o sea, el mental. 

Ocasionalmente, aunque rara vez, puede ser puesto en un cuerpo adulto directamente, cuyo ocupante anterior ya no lo usa; pero rara vez se encuentra un cuerpo adecuado.  Mientras tanto, el pupilo es plenamente consciente en el plano astral, y puede  desarrollar el trabajo que su Maestro le haya encomendado. más eficazmente que  cuando estaba entorpecido por el cuerpo físico. 

9- El Nirmanakaya. Es verdaderamente muy raro que un ser tan exaltado como el  Nirmanakaya se manifieste en el plano astral. El Nirmanakaya es un ser que, no  obstante haber ganado el derecho de disfrutar durante innumerables edades de descanso  en bienaventuranza indecible, ha decidido permanecer en contacto con la tierra,  suspendido, como si dijéramos, entre este mundo y el Nirvana, a fin de generar  corrientes de fuerza espiritual, utilizables para impulsar la evolución. Si quisiera  aparecer en el plano astral, probablemente, crearía para sí un cuerpo astral transitorio,  tomando la materia atómica de dicho plano. Esto es posible porque un Nirmanakaya conserva su cuerpo causal y también los átomos permanentes que tuvo durante toda Su  evolución; de manera que puede, en cualquier momento, materializar los cuerpos mental, astral y físico, si así le place. (Powell, Arthur, El Cuerpo Astral. Cap. XiX. Pp.97-101. Cf. Con las observaciones sobre el mismo tema que hace C. Leadbeater en su libro "El Plano Astral").

 

 

Transcripción del Capítulo XX del libro ‘’El Cuerpo Astral’’ de Powell.

 

CAPÍTULO XX 

ENTIDADES ASTRALES: NO HUMANAS

1- Esencia Elemental. El término "elemental" ha sido aplicado por diversos autores a 

entidades de muy diferentes clases.  Aquí se emplea para denotar esencia monádica, durante ciertas etapas de su existencia.  A su vez, podemos definir la esencia monádica como afluencia de espíritu o fuerza  divina a la materia.  Es muy importante que el estudiante se dé cuenta de que la evolución de esta esencia  elemental se efectúa en la curva descendente del arco, según se la denomina  frecuentemente; es decir, que su progreso consiste en sumergirse completamente en la  materia, tal como la vemos en el reino mineral, en vez de alejarse de éste; en  consecuencia, el progreso para ella es descender a la materia, en vez de ascender hacia  los planos superiores.  Antes de que el flujo llegue al estado en que anima a un hombre, pasa, animándolas, por  seis fases de evolución, a saber: el primer reino elemental (en el plano mental superior),  el segundo reino elemental (en el plano mental inferior), el tercer reino elemental (en el  plano astral), el mineral, el vegetal y el animal. Se llama, a veces, a la esencia elemental,  la mónada animal, vegetal o mineral, aunque esto confunde, por cuanto mucho antes de  llegar a cualquiera de esos reinos, se ha convertido, no en una sino en muchas mónadas. 

En esta obra tratamos, como es consiguiente, de la esencia elemental astral únicamente. 

Esta esencia es fuerza divina que ha descendido y se ha revestido de materia hasta el  subplano atómico astral, envolviéndose en un cuerpo de materia astral atómica. Tal  combinación es la que llamamos "esencia elemental" del plano astral; la cual pertenece  al tercer reino elemental, el que precede inmediatamente al reino mineral.  En el curso de sus 2.401 diferenciaciones en el plano astral, atrae a sí misma muchas y  variadas combinaciones de materia de los diversos subplanos. No obstante, tales  combinaciones son sólo transitorias, pues continúa siendo esencialmente un reino.  Estrictamente hablando, en relación con el grupo que estamos considerando, no hay tal  cosa como un elemental. Lo que encontramos es un vasto depósito de esencia elemental  maravillosamente sensible al más tenue pensamiento humano; responde con delicadeza  inconcebible, en una fracción infinitesimal de segundo, a la vibración originada en ella  por un ejercicio enteramente inconsciente de la voluntad o del deseo humanos. 

Pero en el instante en que tal esencia es moldeada en fuerza viviente por la influencia  del pensamiento o voluntad, se convierte en un elemental y pertenece a la clase  "artificial", de la cual nos ocuparemos en el capítulo siguiente. Aun entonces, su  existencia separada es, por lo común, evanescente; por cuanto, tan pronto como el  impulso se ha gastado, vuelve a la masa indiferenciada de esencia elemental de la cual  procede.  El visitante del plano astral, inevitablemente, quedará impresionado por las variadas  formas que asume la ola incesante de esencia elemental, siempre girando a su alrededor;  amenazante a veces, pero que siempre se aleja al menor esfuerzo de la voluntad;  quedará también maravillado entre el numeroso ejército de entidades que  incesantemente surgen de este océano, a la existencia separada, evocadas por los  pensamientos y sentimientos del hombre, sean buenos o malos. 

En términos generales, la esencia elemental puede clasificarse de acuerdo con la clase  de materia con que se envuelve; es decir, sólida, líquida, gaseosa, etc. Estos son los  "elementales" de los alquimistas medievales. Estos mantenían, correctamente, que un  "elemental", es decir, una porción de adecuada esencia elemental viviente, es inherente  en cada "elemento"; es decir, es la parte constituyente, de toda substancia física.  Cada una de las siete clases principales de esencia elemental, se puede clasificar en siete  subdivisiones, haciendo cuarenta y nueve en total. 

Además de estas divisiones horizontales, completamente separadas, hay también siete  tipos perfectamente distintos de esencia elemental; la diferencia entre éstas no tiene  nada que ver con el grado de materialidad, sino con el carácter y afinidad. El estudiante  conocerá esta clasificación como división "perpendicular", la cual se relaciona con los  "Rayos". 

Hay también siete subdivisiones en cada tipo de Rayo, o sea, cuarenta y nueve  subdivisiones perpendiculares en total.  El número total de clases de materia elemental es de 49 por 49, o sea 2.401.  La división perpendicular es mucho más permanente y fundamental que la horizontal; porque la esencia elemental, en el lento curso de la evolución, pasa, sucesivamente, por  las diversas clases horizontales, pero permanece en su propia subdivisión perpendicular  durante todo el curso. 

Cuando una porción de esencia elemental permanece durante unos momentos sin ser  afectada por alguna influencia externa (lo que rara vez ocurre) no tiene forma definida  propia; pero a la más ligera perturbación entra en una sorprendente confusión de formas  movedizas y siempre cambiantes, que se forman, se agitan y desaparecen con la rapidez  de las burbujas en la superficie del agua hirviendo. 

Estas formas evanescente, aunque causadas generalmente por criaturas vivientes de  alguna clase, humanas o de otra índole, no suponen la existencia de entidades separadas  en la esencia. Parecen, más bien, ser meros reflejos del vasto depósito de luz astral; no  obstante, son, en cierta medida, apropiadas al carácter de la corriente de pensamiento  que les da existencia, aunque casi siempre con alguna deformación grotesca, con algún  aspecto aterrador o desagradable. 

Cuando la esencia elemental asume formas adecuadas a la corriente de pensamientos  involuntarios y semiconscientes, que la mayoría de los humanos dejan fluir pasivamente  de sus cerebros, la inteligencia que escoge la forma adecuada, no proviene de la mente  del pensador; tampoco proviene de la esencia elemental misma, porque ésta pertenece a  un reino aun más alejado de la individualización que el mineral, el cual está  enteramente desprovisto de poder mental despierto.  Sin embargo, la esencia posee un maravilloso poder de adaptación, el cual se parece  mucho a inteligencia; sin duda alguna, esta propiedad da motivo a algunos libros  primitivos para clasificar a los elementos como “criaturas semiinteligentes de la luz 

astral”. 

El reino elemental propiamente dicho no admite tales conceptos como bien y mal. No  obstante, existe en todas las divisiones del mismo una especie de inclinación o  tendencia que los hace más hostiles que benévolos hacia el hombre. De ahí la  experiencia corriente del neófito en el plano astral, a cuyo encuentro salen huestes de  variados espectros amenazantes; pero que siempre retroceden cuando se les hace frente  con decisión. Como afirman los escritores medievales, esta inclinación o tendencia es  enteramente culpa del hombre mismo; se debe a la indiferencia y falta de simpatía que  manifiesta hacia otros seres vivientes. Durante la edad de oro del pasado no fue así;  tampoco lo será en el futuro, una vez que cambie la actitud del hombre; entonces, tanto  la esencia elemental como el reino animal, serán dóciles y serviciales para el hombre, en  vez de hostiles como ahora. Esto pone bien de manifiesto que el reino elemental es en  conjunto y en gran medida, lo que el pensamiento colectivo de la humanidad hace de él. 

Quien sea capaz de manipular y dirigir las fuerzas inherentes a las múltiples variedades  de esencia elemental, las puede utilizar para muchas aplicaciones. La inmensa mayoría  de las ceremonias de magia dependen casi enteramente de esta manipulación, ya sea  dirigida por la voluntad del mago, o por alguna entidad astral más precisa evocada por  él, para tal fin.  La esencia elemental es el medio por el cual se producen casi todos los fenómenos  físicos en las sesiones espiritistas; es también el agente de los fenómenos que, a veces,  se producen en las casas llamadas de aparecidos; tales fenómenos son causados por  alguna entidad, inclinada a la tierra, que trata de llamar la atención, o por algún espíritu  de la naturaleza de bajo orden, perteneciente a la tercera clase. Nunca se ha de considerar al "elemental" como el promotor; él es, simplemente, una fuerza latente que  necesita un poder externo que la ponga en acción. 

2 - Los cuerpos astrales de Animales. Esta es una clase extraordinariamente numerosa;  no obstante, no ocupa en el plano astral una posición particularmente importante, por  cuanto sus componentes no permanecen allí mucho tiempo. La inmensa mayoría de los  animales no se han individualizado todavía permanentemente; cuando uno de ellos  muere, la esencia monádica, que se ha manifestado por su intermedio, vuelve al alma- grupo, de la cual procede, llevando el progreso o experiencia alcanzando durante la vida terrena. Sin embargo, no ocurre esto inmediatamente, por cuanto el cuerpo astral del animal tiene existencia real en el mundo astral; la duración de la cual, aunque no muy prolongada, varía de acuerdo con el grado de inteligencia que haya desarrollado. En la mayoría de los casos, tal existencia no es más que un estado de soñolencia, aunque  parece ser perfectamente feliz. 

Los relativamente pocos animales domésticos, que han alcanzado individualización y no  volverán a nacer como meros animales en este mundo, pasan, en el plano astral, una  vida más prolongada y más vívida que sus compañeros menos avanzados. Estos  animales individualizados corrientemente permanecen cerca de la casa y en contacto  con sus amigos y protectores. Este período irá seguido de otro aun más feliz, al que se  llama conciencia durmiente, el cual durará hasta que en un mundo futuro asuma la  forma humana. Durante todo este tiempo, el animal se encuentra en condición similar a  la del humano en el mundo celestial, aunque en nivel inferior . 

Una subdivisión interesante de esta clase es la de los simios antropoides, los cuales están ya individualizados y estarán preparados para encarnación humana en la Ronda  próxima, y algunos de ellos quizás antes.  En los países "civilizados", los cuerpos astrales animales contribuyen en buena parte al  sentimiento general de hostilidad en dicho plano, a causa de que la matanza organizada  en mataderos y como deporte envía al mundo astral millones de ellos aterrorizados y  temerosos del hombre. En tiempos modernos tal sentimiento se ha intensificado, debido  a la práctica de la vivisección. 

3- Espíritus de la Naturaleza de toda Clase. Estos son tan numerosos y tan diversos que  sólo podemos dar aquí alguna idea de las características comunes a todos ellos. 

Los espíritus de la naturaleza pertenecen a una evolución muy distinta de la nuestra; nunca han sido ni serán miembros de una humanidad como la nuestra. Su única conexión con nosotros es que transitoriamente habitan en el mismo planeta. Al parecer, son animales de una evolución superior: están divididos en siete grandes clases y  habitan los mismos siete estados de materia, impregnada por las correspondientes  variedades de esencia elemental. De manera que hay espíritus de la naturaleza de tierra, de agua, de aire y de fuego (o éter); son entidades astrales inteligentes, que residen y  actúan en cada una de tales medio ambientes. 

Unicamente los que corresponden a la clase del aire residen normalmente en el mundo  astral, pero su número es tan grande que se encuentran en todas partes. En la literatura  medieval, los espíritus de la naturaleza reciben nombres tales como gnomos, los de la  tierra; ondinas los del agua, silfos los del aire y salamandras los del fuego o éter. En el  lenguaje popular, se los llama también: hadas, duendes, peris, sátiros, faunos y con  muchos otros nombres. Sus formas son muchas y variadas; la más frecuente es la  humana enana. Como la mayoría de las entidades astrales, pueden asumir a voluntad  cualquier apariencia, aunque tienen sus formas preferidas, que adoptan cuando no tienen  una razón especial para adoptar otra. Usualmente son invisibles a la vista física, pero  tienen el poder de hacerse visibles cuando quieren, mediante la materialización. 

A la cabeza de cada una de estas clases hay un gran Ser, la inteligencia dirigente y  guiadora del entero departamento de la naturaleza, administrado y galvanizado por la  clase de entidades bajo el dominio de dicho Ser. Los hindúes les dan los siguientes  nombres: Indra, Señor del Akasa o éter; Agni, Señor del fuego; Pavana, Señor del aire; 

 

Varuna, Señor del agua; Kshiti, Señor de la tierra. El vasto reino de los espíritus de la  naturaleza, como se dijo antes, es, en gran parte, un reino astral, aunque una gran  porción del mismo pertenece a la región etérica del plano físico. 

Existe un gran número de subdivisiones o razas entre los espíritus de la naturaleza, cuya inteligencia y disposición varía tanto como entre los seres humanos. La mayoría de ellos evita al hombre completamente; los hábitos y emanaciones de éste les resultan  desagradables; el constante apresuramiento de las corrientes astrales, causado por los  inquietos y mal regulados deseos humanos, los perturban y molestan. Ocasionalmente, sin embargo, traban amistad con seres humanos y hasta los ayudan. La actitud servicial  es rara; en la mayoría de los casos muestran indiferencia o desagrado, o se deleitan en  engañar y traicionar al hombre. Muchos casos de éstos se encuentran en solitarios  distritos montañosos y en las sesiones espiritistas. 

Les ayuda grandemente, para tales engaños, su maravilloso poder de ofuscar; de manera  que sus víctimas ven y oyen únicamente la que ellos les sugieren, como si fueran sujetos  mesmerizados. Sin embargo, los espíritus de la naturaleza no pueden dominar sobre la   voluntad humana, salvo en gentes de mentalidad muy débil, o en aquéllos cuya voluntad  está paralizada por el terror. Pueden engañar a los sentidos únicamente; hasta se ha dado  el caso de ofuscar a un número considerable de personas al mismo tiempo. Algunos de  los hechos más maravillosos de los prestidigitadores hindúes se ejecutan invocando la  ayuda de los espíritus de la naturaleza para producir la alucinación colectiva. 

Al parecer, tienen muy poco sentido de responsabilidad y su voluntad está menos desarrollada que la del hombre vulgar. 

Por tanto, pueden ser dominados fácilmente por el mesmerismo, y emplearlos para cumplir la voluntad del mago. Se los puede utilizar para muchos fines, cumplen fielmente y con seguridad las tareas que están a su alcance.  En ciertas regiones montañosas, los espíritus de la naturaleza causan, a veces,  alucinaciones a los viajeros retrasados, haciéndoles ver casas y gentes que se sabe no  existen realmente. 

Estas alucinaciones no son siempre momentáneas sino que perduran por mucho tiempo;  el alucinado experimenta una larga serie de aventuras imaginarias y sorprendentes, para  encontrarse después que todo se desvanece y queda en un valle desolado, o en una  llanura barrida por los vientos.  A fin de cultivar relaciones y amistad con tales seres, el hombre ha de estar libre de  emanaciones ofensivas para ellos, tales como las de carne, alcohol, tabaco y el desaseo  general, lo mismo que de todo sentimiento de codicia, cólera, envidia, celos, avaricia y  depresión; en otras palabras, ha de ser limpio e inobjetable física y astralmente. Los sentimientos puros, elevados y serenos crean alrededor del hombre una atmósfera en la cual los espíritus de la naturaleza se bañan con gran deleite. 

Todos ellos se deleitan en la música; hasta entran en las casas para gozar de ella,  palpitando y moviéndose a compás. 

Se ha de atribuir también a los espíritus de la naturaleza gran parte de los llamados  fenómenos físicos, que ocurren en las sesiones espiritistas; en efecto, más de una de  tales sesiones han estado enteramente a cargo de tan traviesas criaturas. Son capaces de  contestar preguntas, dar pretendidos mensajes con golpes o inclinaciones, exhibir luces,  y aportar objetos distantes, leer el pensamiento de cualquiera de los presentes, de  precipitar la escritura o dibujos y hasta materializaciones. Pueden añadir, como es  natural, la alucinación a sus otros engaños.  Es muy posible que no tengan la menor intención de engañar o dañar; pero se alegran de  desempeñar su parte con éxito, y disfrutan de la devoción y del afecto que se les  demuestra como "espíritus queridos" y "auxiliares angélicos". Participan del placer de  los presentes y consideran que hacen una buena obra consolando a los afligidos.  Algunas veces, se disfrazan tomando formas de pensamiento creadas por el hombre y  tienen como gran diversión lucir cuernos o una cola puntiaguda, por ejemplo, y soplar  llamas en sus correrías. A veces, aterrorizan a un niño muy impresionable con tales  apariciones. Hay que decir, sin embargo, que los espíritus de la naturaleza no pueden  sentir temor; por lo tanto, no comprenden el mal que hacen; probablemente, creen que el  terror del niño es simulado y es parte del juego. 

Ninguno de los espíritus de la naturaleza posee una individualidad reencarnante  permanente. Al parecer, en su evolución, desarrollan la proporción mayor de  inteligencia antes de alcanzar la individualización. Los períodos de vida de las diversas  clases varía grandemente; algunos son muy cortos, otros mucho más prolongados que  los de la vida humana. La existencia de los mismos parece ser sencilla, gozosa,  irresponsable, muy similar a un grupo de niños felices en un ambiente físico  excepcionalmente favorable. 

No existe el sexo entre los espíritus de la naturaleza; tampoco enfermedades ni lucha  por la existencia. Sienten fuertes afectos y pueden trabar amistades estrechas y  duraderas. Son susceptibles a la cólera ya los celos; pero se les pasa pronto ante el  avasallador deleite que sienten en el desempeño de todas las operaciones de la  naturaleza, que es su característica más destacada. 

Los cuerpos de los espíritus de la naturaleza carecen de estructura interna; de manera  que no pueden ser despedazados ni heridos, ni les afectan el calor o el frío. Al parecer,  están libres de todo temor. Aunque juguetones y traviesos, rara vez son maliciosos, si no  se los provoca. Como clase, desconfían del hombre y generalmente resienten la  presencia de un recién venido al mundo astral, al punto que se le presentan en forma  desagradable y aterradora. Sin embargo, si el recién llegado se niega a asustarse, pronto  lo aceptan como un mal necesario y no le hacen caso; en cambio, algunos se harán sus 

amigos. 

Uno de los mayores deleites de los espíritus de la naturaleza es jugar con los niños y entretenerlos de mil maneras, mientras se encuentran en el mundo astral, muertos para el mundo físico. Algunos menos juguetones y más dignificados han sido reverenciados como dioses locales en las aldeas. Estos aprecian los homenajes que se les rinde y están dispuestos a prestar cualquier pequeño servicio que se les pida. 

Los Adeptos saben cómo utilizar los servicios de los espíritus de la naturaleza; frecuentemente les confían algún trabajo; pero el mago ordinario puede hacerlo sólo  invocándolos, es decir, atrayendo la atención de los mismos con súplicas y prometiendo  algo, o por evocación, es decir, obligándoles a obedecer. Pero ambos métodos son altamente indeseables; la evocación es, además, extraordinariamente peligrosa, porque el operador despierta hostilidad que puede serle fatal. Ningún pupilo de un Maestro se permitiría intentar nada por el estilo. 

El tipo más elevado de los espíritus de la naturaleza es el de los silfos o espíritus del aire, cuyo vehículo más bajo es el astral. Tienen inteligencia equivalente a la del hombre medio. 

El método de alcanzar individualización es para ellos asociarse con, y amar a, los miembros superiores inmediatos, o sea, los ángeles astrales.  Un espíritu de la naturaleza que desee experimentar la vida humana puede obsesar a  alguna persona viviente en el mundo físico. Ha habido casos en que una cierta clase de  espíritus de la naturaleza se han materializado físicamente, y han tenido relaciones  indeseables con hombres y mujeres. Posiblemente debido a este hecho, han nacido las 

historietas sobre faunos y sátiros; aunque, a veces, tales historietas se refieren a una  evolución muy diferente de la subhumana. 

De paso hemos de hacer notar que, no obstante ser el reino de los espíritus de la  naturaleza muy disimilar al humano, pues aquéllos carecen de sexo y de temor, y no tienen que luchar por la existencia, el resultado final del desenvolvimiento de los  mismos es igual en todos sentidos al alcanzado por la humanidad

4 - Los Devas. Los seres a los cuales los hindúes llaman Devas, reciben en otras partes  el nombre de Angeles, hijos de Dios, etc. Pertenecen a una evolución distinta de la  humana; evolución la cual se puede considerar como un reino superior inmediato al  humano. En la literatura oriental, la palabra deva se emplea para indicar también toda  clase de entidades no humanas. En esta obra lo empleamos en el sentido restringido  mencionado antes. Los devas no serán nunca humanos, porque la mayoría de ellos están  ya más allá del estado humano; sin embargo, algunos de ellos han sido humanos en el  pasado. 

Los cuerpos de los devas son más fluidos que los humanos; la textura de su aura es, por  así decirlo, más floja; son capaces de expansión y contracción mucho más grandes, y  posee cierta cualidad ígnea que es claramente discernible al compararla con la de un ser  humano corriente. La forma en el interior del aura de un deva, que es casi siempre  humana, es mucho menos precisa que la del hombre; el deva vive más en la  circunferencia, más en toda el aura que el hombre. Los devas aparecen usualmente  como seres humanos de estatura gigantesca; poseen un lenguaje de colores, el cual  posiblemente no es tan preciso como el nuestro, aunque en cierto sentido puede que sea,  más expresivo. 

Los devas se ponen frecuentemente a disposición de los seres humanos, lo suficiente  desarrollados y capaces de apreciarlos, para explicar y demostrar cuestiones  relacionadas con sus actividades. Aunque vinculados a la tierra, los devas evolucionan  en un gran sistema de siete cadenas; nuestros siete mundos vienen a ser un solo mundo  para ellos. Muy pocos miembros de nuestra humanidad han alcanzado el grado en que  es posible unirse a la evolución de los devas. La mayoría de ellos proceden de otras humanidades del sistema solar, algunas inferiores y otras superiores a la nuestra. 

El objetivo de la evolución dévica es elevar su más alto rango a un grado muy superior  al que ha de llegar la humanidad, en el período correspondiente. Las tres grandes  divisiones inferiores de los devas son: 1 - Kamadevas, cuyo cuerpo más bajo es el  astral; 2 - Rupadevas, cuyo cuerpo más bajo es el mental inferior; 3 - Arupadevas, cuyo  cuerpo más bajo es el mental superior o causal. La manifestación de los Rupadevas y de los Arupadevas, en el plano astral, es tan rara como la materialización de una entidad astral en el plano físico. Sobre las divisiones mencionadas, hay otras cuatro grandes divisiones, y por encima del reino de los devas, están las grandes huestes de los Espíritus Planetarios. 

En esta obra nos interesan especialmente los Kamadevas. 

El término medio general entre ellos es mucho más elevado que entre nosotros; pues  todo cuanto es malo ha sido eliminado de su evolución hace tiempo. Difieren  grandemente en disposición; un hombre realmente espiritual puede alcanzar un grado de  evolución más elevado que algunos de los Kamadevas.  Mediante ciertas evocaciones mágicas se puede atraer la atención de los devas; pero la única  voluntad humana que puede dominar la de ellos es la de ciertos Adeptos de orden elevado.  Por regla general, parece que apenas se dan cuenta de nuestro mundo físico; aunque  ocasionalmente alguno de ellos presta ayuda, de manera similar a como uno de nosotros  ayuda a un animal. Comprenden, sin embargo, que cualquier interferencia en los  asuntos humanos, en la actualidad, pueden hacer más mal que bien. 

Es conveniente mencionar aquí los cuatro Devarajas, aunque no pertenecen  estrictamente a ninguna de nuestras clases. 

Estos cuatro han seguido una evolución que en nada corresponde a la nuestra. Se los  conoce como Regentes de la Tierra, los Angeles de los Cuatro Puntos Cardinales, o los  Maharajas Chatur. Rigen, no a los devas, sino a los cuatro "elementos" de tierra, agua,  aire y fuego, con los espíritus de la naturaleza y esencias que moran en tales elementos. 

Para mayor claridad damos en la siguiente Tabla más datos sobre ellos : 

 

Nombre

Puntos de la brújula

Huestes elementales

Color simbólico

Dhritarashtra

Este

Gandharvas

Blanco

Virudhaka

Sur

Kumbhandas

Azul

Virupaksha

Oeste

Nagas

Rojo

Vaishravana

Norte

Yakshas

Oro

 

La Doctrina Secreta los menciona como "Globos alados y ruedas de fuego". En la Biblia cristiana Ezequiel trata de describirlos en términos muy similares. En el simbolismo de todas las religiones se hace referencia a ellos, y se los tiene en gran reverencia como protectores de la humanidad. Son los agentes del karma del hombre durante la vida terrena de éste; de manera que desempeñan un papel importante en el destino humano. Las grandes deidades kármicas del Cosmos, los Lipikas, contrapesan las acciones de cada personalidad, al producirse la separación final de los principios, al término de la vida astral, y dan, por así decirlo, el molde de un doble etérico exactamente adecuado a su k arma para el próximo nacimiento del hombre. Pero son los Devarajas, quienes, por tener dominio sobre los "elementos" de que se ha de componer el cuerpo etérico, arreglan sus proporciones, de manera que llenen exactamente la intención de los Lipikas.

Los Devarajas contrabalancean constantemente, durante la vida del individuo, los cambios ocurridos en la condición del hombre, a causa del ejercicio del propio libre albedrío de éste y de los que le rodean, de manera que el karma se cumpla exacta y justamente. Pueden tomar a voluntad formas materiales humanas, y se conocen casos en que lo han hecho.

Todos los espíritus de la naturaleza de orden superior y las huestes de elementales artificiales actúan como agentes de los Devarajas, en el desempeño de su estupendo trabajo; pero éstos mantienen en sus manos todos los hilos y asumen toda la responsabilidad. Rara vez se manifiestan en el plano astral, pero cuando lo hacen son ciertamente los más notables de los moradores no humanos de dicho plano. Debe haber realmente siete Devarajas en vez de cuatro; pero fuera del círculo de la Iniciación, poco se sabe, y menos se puede decir, con respecto a los otros tres.

 (Powell, Arthur, El  Cuerpo Astral. Cap. XX. Pp.102-108).

 

Algunas Consideraciones de lo que comenta Powell.

 

En las siguientes citas  veremos algunos puntos  con los que estamos de acuerdo con el autor y otros en los que no:

 

El hombre evolucionado que es, en todo sentido, tan activo durante su vida astral,  después de muerto, como lo fue durante su vida, física, puede, sin duda alguna, impulsar  o entorpecer su propio adelanto lo mismo como el de otros, tanto como antes: de  manera que está continuamente generando karma de la mayor importancia. En efecto, la  conciencia del hombre, que mora permanentemente en el plano astral, es, por lo común,  mucho más precisa que cuando pasaba en el plano astral sus horas de sueño; de manera  que es capaz de pensar y de actuar con determinación(...) En el subplano astral más bajo, el hombre tiene otras cosas que atraen su atención, por  o que poco se ocupa de lo que ocurre en el mundo físico, salvo cuando recorre lugares de vicio. En el subplano siguiente, el sexto, se encuentran hombres que, aunque despiertos,  centran sus deseos y pensamientos en cuestiones meramente mundanas. En  consecuencia, rondan alrededor de personas y lugares con los cuales estuvieron más  estrechamente vinculados durante su vida terrena, y llegan a ser conscientes de muchas  cosas en relación con aquéllos. Sin embargo, nunca ven la materia física, sino la  contraparte astral de ella. 

Así, por ejemplo, un teatro lleno de gente tiene su contraparte astral, visible para las  entidades astrales. No obstante, no ven como los vemos nosotros; ni los trajes, ni la expresión de los actores; como las emociones de éstos son simuladas y no reales, no  hacen impresión en el plano astral. Los habitantes del sexto subplano, que está en la superficie de la tierra, se encuentran rodeados por las contrapartes astrales de las  montañas, árboles, lagos, etc., existentes físicamente.  En los dos subplanos siguientes, el quinto y el cuarto, es también posible la conciencia  de las cosas físicas, pero en grado rápidamente decreciente. En los dos subplanos  siguientes, el tercero y el segundo, el contacto con el plano físico sólo puede  conseguirse mediante un esfuerzo especial para comunicarse a través de un médium.  Desde el plano más elevado, el primero, la comunicación con un médium sería muy  difícil.  Quienes residen en los subplanos más elevados, usualmente, se proporcionan las  escenas que deseen. Algunos de ellos se rodean de paisajes de su propia creación; otros  aceptan los que otros han creado. (En el Capítulo XVI se dará la descripción de los  diferentes subplanos) .  En algunos casos, el hombre construye las escenas más fantásticas, descritas en las  Escrituras religiosas; crea torpes modelos de árboles cuajados de joyas, mares de vidrio  mezclado con fuego, criaturas llenas de ojos por dentro y deidades con cientos de  cabezas y brazos. 

En lo que los espiritistas llaman "Tierra de Verano", la gente de la misma raza y de la  misma religión procura estar junta, después de la muerte, lo mismo que en la vida  terrena; de manera que hay una especie de cadena de tales lugares sobre los países a que  pertenecen las personas que los han creado; forman comunidades distintas unas de otras,  como ocurre en la tierra. Esto se debe, no sólo a la afinidad natural, sino también a que 

en el plano astral existen igualmente las barreras del idioma (...)Quienes residen en los subplanos más elevados, usualmente, se proporcionan las escenas que deseen. Algunos de ellos se rodean de paisajes de su propia creación; otros aceptan los que otros han creado. (Powel,Arthur, p.78, el cuerpo astral).

Los hombres encuentran en el  plano astral, no sólo sus propias formas mentales, sino también las de otros; éstas son, a  veces, el producto de generaciones de pensamientos de miles de personas, todas del  mismo sentido. (Ibid, p.79).

La peor vida que el hombre ordinario del mundo se prepara para después de la muerte es una existencia inútil e indeciblemente aburrida, vacía de todo interés racional, a consecuencia de una vida disipada en satisfacciones egoístas, trivialidad y murmuración en la tierra. Las cosas que ansía ya no las puede conseguir; porque en el plano astral no se hacen negocios; aunque puede tener toda la compañía que quiera, la sociedad es para él algo muy diferente, porque en el astral no existen los convencionalismos en que la sociedad está fundada en la tierra. 

De manera que el hombre se construye su propio purgatorio y su propio cielo; estos no son lugares, sino estados de conciencia. El infierno no existe, es únicamente una ficción de la imaginación teológica. Ni el purgatorio ni el cielo pueden ser eternos, por cuanto una causa finita no puede producir un resultado infinito. No obstante, las condiciones después de la muerte, para el hombre de peor índole, quizás se describan mejor con la palabra "infierno", aunque no sempiterno. Así, a veces ocurre que el asesino es seguido por su víctima, sin que jamás pueda escapar de tal persecución. La víctima (salvo que ssea de tipo muy bajo) está envuelta en inconsciencia; esta misma inconsciencia hace más horrible la persecución mecánica. 

El vivisector tiene también su "infierno", en el que vive rodeado de sus víctimas mutiladas, quejándose, tiritando, aullando. Tales formas están vivificadas, no por las almas de los animales, sino por la vida elemental que palpita de odio hacia el atormentador, repitiendo con automática regularidad los peores experimentos, consciente de todo el horror de los mismos; no obstante es compelido a sufrir tal tortura, por el hábito adquirido durante la vida terrena. 

Tales condiciones no se producen arbitrariamente, sino que son consecuencia inevitable de causas creadas por la persona misma. Las lecciones de la Naturaleza son rígidas, pero, a la larga, resultan misericordiosas, porque ayudan a la evolución del Alma, puesto que son estrictamente correctoras y saludables. 

Para mucha gente el estado después de la muerte es mucho más feliz que la vida sobre la tierra. La primera sensación, de que es consciente el que muere, es, usualmente, de maravillosa y deliciosa libertad; nada tiene que deba preocuparle, no hay deberes que cumplir, salvo los que él mismo quiera imponerse.

 

Si se considera la cuestión desde este punto de vista, tienen razón quienes afirman que los "vivos", físicamente encerrados y comprimidos en cuerpos físicos, están, en el verdadero sentido, menos "vivos" que aquéllos a quienes llamamos muertos. 

Estos son mucho más libres, porque están menos entorpecidos por condiciones materiales, pueden trabajar con más eficacia y abarcar un campo de actividad mucho más amplio. 

El hombre, que no haya permitido la redistribución de su cuerpo astral por el Elemental de Deseo, está libre en todo ese mundo; no lo encuentra demasiado poblado como para ocasionarle molestias, pues es mucho más amplio que la superficie de la tierra, y la población es menor, pues la vida humana media en el plano astral es más corta que en la tierra. 

Además de los que han muerto, se encuentran en el plano astral alrededor de una tercera parte de los que viven y han dejado temporariamente el cuerpo físico durante el sueño. Aunque el plano astral está abierto para todos sus habitantes, que no hayan consentido en la redistribución de sus cuerpos astrales, la gran mayoría permanecen cerca de la superficie de la tierra. 

Pasando al hombre de tipo más elevado, consideraremos ahora a alguno que tenga cierto interés en cosas de naturaleza racional, como música, literatura, ciencia, etc. No existe en el plano la necesidad de dedicar gran parte del día a "ganarse la vida"; el hombre es 

libre de hacer lo que quiera, mientras pueda realizarlo sin ayuda de materia física. En el mundo astral, no sólo es posible escuchar a la mejor música, sino oírla mucho mejor, porque allí se oyen armonías que no se pueden oír con los oídos físicos. El artista tiene a su disposición todas las bellezas del mundo astral. El hombre puede ir con gran rapidez de un lado a otro y contemplar las maravillas de la naturaleza, con muchísima más facilidad que en el plano físico. Si es un historiador u hombre de ciencia, las bibliotecas y los laboratorios del mundo están a su disposición; su comprensión de los procesos naturales será mucho más completa que antes, porque podrá ver la acción interna, lo mismo que la externa, y verá las causas que antes sólo podía deducir de los efectos. En todos estos casos, la satisfacción es mucho más profunda, por cuanto no hay fatiga posible.(Powell, Arthur, pp.76-77. El cuerpo Astral).

 

Durante todo el período que pasa en el plano astral, sea corto o largo, la persona está al alcance de las influencias terrenas. En los casos que se acaban de mencionar de parientes y amigos que lloran amargamente la muerte de seres queridos, se establecen vibraciones, en el cuerpo astral de los difuntos, que llegan y despiertan a la mente o manas inferior. Así despertado de su estado soñoliento, el difunto, quizá, trate de comunicarse con sus amigos en la tierra, posiblemente valiéndose de un médium. Tal despertamiento va acompañado, comúnmente, de agudo sufrimiento; en todo caso, se retrasa, el proceso natural del desprendimiento del Ego. 

Las enseñanzas ocultistas en manera alguna aconsejan olvidar a los muertos; sino que afirman que el recuerdo afectuoso de los muertos es una fuerza que, bien y adecuadamente dirigida, puede ayudar los en su ascenso al mundo celestial (plano mental) y acelerar su pasaje por el estado intermedio, lo cual les será muy útil. En cambio, las lamentaciones, no sólo no le ayudan sino que lo perjudican. (Ibid, p.79)

El estudiante de las páginas precedentes se habrá dado cuenta de los casos de "intervención" de agentes invisibles en asuntos humanos, que ocurren de cuando en 

cuando y son inexplicables desde el punto de vista materialista, se los explica fácil, racional y simplemente quien conoce algo del plano astral y de las posibilidades del  mismo.  En el Oriente se ha aceptado siempre la existencia de los llamados "Auxiliares  Invisibles"; también en Europa tenemos las antiguas leyendas griegas sobre la  intervención de los dioses en los asuntos humanos; asimismo la leyenda romana según  la cual Castor y Polux dirigieron a las legiones romanas de la naciente república en la  batalla del Lago Regilio. De los tiempos medievales, tenemos muchas leyendas de  santos que aparecieron en momentos críticos y cambiaron la suerte de la guerra en favor  de las huestes cristianas; por ejemplo, el Apóstol Santiago dirigiendo a las tropas  españolas; así como de Angeles guardianes que, en algunos casos, salvaron a viajeros de  graves peligros y hasta de la muerte.  Los hombres pueden recibir ayuda de varias clases de habitantes del plano astral. Tal  ayuda puede venir de espíritus de la naturaleza, de los devas, de muertos físicamente, y  también de personas que viven en este mundo y son capaces de actuar libremente en el  plano astral (...) Sería muy fácil (más de lo que muchos entienden) para un auxiliar invisible dominar la mente de un individuo, cualquiera, y hacerle pensar lo que aquél quisiera, sin despertar en el sujeto sospecha alguna de que está influenciado  desde fuera. Tal procedimiento, sin embargo, es absolutamente inadmisible. Todo lo  que está permitido es poner, en la mente de la persona, el buen pensamiento, mezclado  con todos los demás que constantemente surgen en ella, con la esperanza que lo  asimilará y obrará de acuerdo. (Ibid. Pp.134-138).Nota: Este punto que menciona Powell es discutible,no siempre dichos "auxiliadores del mundo astral" son buenos. Además, como sabemos por los trabajos de autores contemporáneos (Malanga, Lapazano, Freixedo, etc,  pues recordemos que los teosofos  cuyas ideas del astral  examinamos, son del siglo pasado, los Arcontes tambien habitan esa cuarta dimensión o plano astral y además son los que implantan hologramas en los desencarnados para que caigan con engaños en la trampa de la reencarnación).  Pero como siempre, todos los autores de la Teosofía pecan de ingenuidad en éste tema de los "protectores invisibles" y además creen a pies juntillas en el "karma" y la "reencarnación". Lamentable percepción a mi jucio limitada sobre éstos temas tratándose de ocultistas de la línea teosófica de Blavatsky 

 

Aquí también menciona algo sobre la muerte:

Los que han muerto recientemente para el mundo físico y permanecen en estrecho contacto con los asuntos terrenos, prestan a veces ayuda. El estudiante se dará cuenta seguramente de que en tales circunstancias la ayuda ha de ser muy limitada, porque cuanto más abnegada y servicial sea una persona menos se detendrá, después de la muerte, a plena conciencia, en los subplanos inferiores del astral, desde los cuales la tierra es más accesible. Además, para que una persona fallecida pueda influir sobre otra viva físicamente, es necesario que esta última sea muy sensitiva, o que la muerta posea ciertos conocimientos y alguna habilidad. Condiciones que ocurren muy rara vez.  (Powell,.Arthur, p.134) .

 

Ojo. Para los Teosofistas como Powell y Leadbeater hay que  "trabajar" en el Plano Astral, pues según ellos el espíritu "ocioso" no tiene razón de ser. En la siguiente cita, Powell  describe perfectamente como trabajan los arcontes o entidades negativas para influir en las conductas de los vivos (algo que a mi juicio no se da cuenta  el autor. Además, pienso que ninguna entidad tiene por qué interferir en la vida de un ser vivo a menos que "realmente" dicha entidad sea positiva o algún ser querido que  quiera alertar a la persona viva en cuestión). He aquí el texto:

Un auxiliar invisible regular muy pronto tiene un número de "pacientes", a quienes visita cada noche, lo mismo que un médico en la tierra visita regularmente a sus pacientes. De esta manera, cada trabajador viene a ser el centro de un pequeño grupo, el jefe de una banda de auxiliares, para quienes siempre encuentra empleo. En el mundo astral, hay siempre trabajo para cualquier número de trabajadores; de manera que quien desee serlo sea hombre, mujer o niño, encontrará en que ocuparse. 

Con frecuencia, se utiliza a un discípulo como agente para responder a la oración. Aunque es verdad que todo sincero deseo espiritual, como los expresados en la oración, es una fuerza que trae automáticamente ciertos resultados, es también un hecho que tal  esfuerzo espiritual da la oportunidad de ayudar a los Poderes del Bien. Un auxiliar dispuesto puede así convertirse en canal por las fuerzas benéficas. Esto es aún más aplicable a la meditación. En algunos casos, tal auxiliar se toma como el santo a quien se pide; se conocen ejemplos que ilustran tales hechos. Discípulos preparados se emplean, a veces, para sugerir ideas a autores, poetas, artistas y músicos. Algunas veces, pocas sin embargo, es posible advertir a las personas del peligro que significa para su desenvolvimiento moral alguna línea de acción que hayan emprendido; también se procura desvanecer alguna mala influencia alrededor de alguna persona o lugar, o contrarrestar las maquinaciones de los magos negros. 

Se necesitan tantos trabajadores en el mundo astral, que es deber ineludible e imperativo que todo estudiante de la ciencia espiritual se prepare para desempeñar su parte. El trabajo de los auxiliares invisibles no se puede ejecutar, si no hay discípulos dispuestos a hacer lo mejor que puedan. A medida que se entrenan pasan, automáticamente, a trabajos cada vez más importantes. (Powell, p.138 Op.Cit).

 

Sin comentarios, no estoy de acuerdo con esa idea de que se tiene que ‘’trabajar’’ para  hacer algo en ese plano.

 

La mediumnidad para Powel no es una capacidad psíquica en sí según él:

 

Esta no debiera ser considerada, en manera alguna, como poder psíquico; porque el médium, lejos de ejercitar poder alguno, en realidad abdica el dominio sobre sus vehículos en favor de otra entidad. Por tanto, la mediumnidad no es un poder, sino una condición. (Powell, Arthur, p.128. Op Cit).

 

La facultad de clarividencia, si se emplea debida y prudentemente, puede ser una 

bendición y una ayuda; pero mal empleada será un entorpecimiento y una maldición. 

Los peligros principales son los del orgullo, de la ignorancia y de la impureza. Es una tontería que el clarividente crea que sólo él posee tal don, y que ha sido especialmente elegido, bajo guía angélica, para fundar una nueva dispensación, y otras cosas por el estilo. Además hay entidades astrales juguetonas y traviesas, siempre dispuestas a fomentar tales engaños y llenar cualquier función que se les asigne. Es útil que el clarividente sepa algo de la historia del asunto, que entienda algo de las condiciones de los planos superiores y, en lo posible, que posea algún conocimiento de carácter científico. Además, la persona de vida o de móviles impuros atraerá, en los mundos invisibles, a los elementos peores. El hombre de vida y mente puras, en cambio, estará, por esto mismo, resguardado contra la influencia de entidades indeseables de otros planos. En muchos casos, se tienen chispazos ocasionales de conciencia astral, sin el despertamiento de la visión etérica. Esta irregularidad en el desenvolvimiento es una de las causas principales de la gran posibilidad de equivocarse en cuestiones de clarividencia, muy especialmente en las primeras etapas. En el curso del desenvolvimiento normal, la persona despierta muy lentamente a las realidades del plano astral; es algo similar a como un infante despierta a las realidades del plano físico. Quienes entran en el sendero deliberada y, por decirlo así, prematuramente, desarrollan tal conocimiento en forma anormal; en consecuencia, son más propensos a equivocarse al principio  Powell, p.128 Op.Cit). Esto no es necesariamente cierto como lo prueban miles de casos de Clarividentes y mediums, muchos ya nacen con esa capacidad sin tanto entrenamiento como dice Powell

.



Otro método de desarrollar la clarividencia, recomendado por todas las religiones, el cual, si se adopta cuidadosa y reverentemente, no dañará a ningún ser humano, es la meditación; por medio de ella se desarrolla una clase de clarividencia muy pura. El proceso de la meditación se encuentra explicado en muchos libros, y hay escuelas que se dedican a la enseñanza de la misma. Mediante la meditación, se puede desarrollar gran sensibilidad, manteniendo al mismo tiempo equilibrio perfecto, sensatez y buena salud. 

Mediante la práctica de meditación se refina la materia de los cuerpos; se llegan a sentir grandes emociones, procedentes del plano búdico, o sea, del plano inmediato superior al mental, que se reflejan en el cuerpo astral. Sin embargo, es necesario al mismo tiempo, desarrollar el cuerpo mental y el causal, a fin de mantener el equilibrio. No es posible saltar de la conciencia astral a la búdica, sin desarrollar los vehículos intermedios. El sentimiento por sí sólo nunca puede dar equilibrio y estabilidad perfecta; grandes emociones que nos arrastran, al parecer, en la dirección correcta, pueden desviarnos en forma menos conveniente. Las emociones proveen la fuerza, pero el poder dirigente 

viene de la sabiduría y de la estabilidad. Existe íntima relación entre el plano astral y el búdico; en cierto sentido el cuerpo astral es un reflejo del búdico. (Powell, Arthur. P.131, Op. Cit) 



Si estoy de acuerdo con esto de que el pensamiento y el deseo son controlables y es la manifestación interna de la voluntad. Tal como lo refleja en el siguiente párrafo

Se ha de tener siempre presente que el deseo se puede cambiar, y finalmente dominar, por medio del pensamiento. A medida que la mente afirma su contralor, el deseo se transmuta en voluntad; entonces no gobiernan los objetos externos, que atraen o repelen, sino el Ego del hombre, el Regente interno. (Powell, Arthur, p.125, Op.Cit).

 

Para Powell, al igual que para muchos teósofos de la época, el Ego es la parte que controla los deseos y emociones, es la voluntad manifestada sin embargo no estoy del todo de acuerdo con sus postulados y en seguida diremos por qué:

 

Concepciones del Cuerpo Astral de acuerdo a Corrado Malanga, Lapazano y la Gnosis.

En primer lugar, recordemos que para Malanga,  quien fuera pionero en el campo de la hipnosis con gente que había sufrido las llamadas  abducciones alienígenas,  el Alma no es lo mismo que el espíritu o cuerpo astral como lo define Powell y la Teosofía. Aunque él mismo reconoce que algunos puntos que descubrió en sus hipnosis si se alineaba con la teosofía, Malanga desarrolló su propia teoría con base en las hipnosis  realizadas a más de 3,000 personas a lo largo de más de 20 años.  Para Malanga, el Alma es la esencia verdadera del ser humano, en contraste con su parte energética-que vendría siendo el equivalente en la teosofía al cuerpo astral-. Malanga sólo considera que existen el Alma y el cuerpo energético no más. En cambio, en  diversas corrientes espirituales   como la Teosofía consideran que hay 6 cuerpos energéticos  junto con el cuerpo físico. Y que cada uno de éstos se mueven en diferentes densidades o dimensiones invisibles más allá de lo que la mente racional puede captar, y esto a su vez va en proporción al nivel de consciencia y evolución del alma. Esto es, pasa del mundo astral al mundo celeste y luego si lo considera necesario, debe reencarnarse nuevamente en la tercera dimensión para aprender algo nuevo, etc etc. Y ahí es donde está el problema con esas filosofías, se quedan con la trampa de la reencarnación física. En cambio para Malanga, el alma debe liberarse sin tantos requisitos sólo siendo consciente de su poder, por eso es tan codiciada por los alienígenas y entidades astrales.

Daniel Lapazano también está de acuerdo con la concepción del Alma de Malanga y lo demuestra en el siguiente texto (esto refiriéndose a las diferencias entre los espíritus que deambulan  una vez desencarnados y las almas, que para él son diferentes).}

Siguiendo con las diferencias entre ALMA y espíritu, estos  últimos demuestran un apego al mundo material que no se  observa en otros desencarnados. Por ejemplo, en las ECM,  muchos sujetos afirman que cuando están del otro lado ya no  quieren regresar al plano físico. Se sienten tan bien en el “más  allá” y sobre todo tan bien con su nuevo “estado” que regresar  al universo material le supone una gran desazón. De hecho que  hay testimonios que denuncian que la vida física o terrenal es  una especie de “muerte” y que vivir sin un cuerpo físico es  tener auténtica “vida”. Esto está detallado en mi libro Viajeros  del Tiempo y en otros tantos libros de Tanatología. Contrario a  esto, en los casos estudiados por el Grupo Hepta, los espíritus  parecen sentirse cómodos con el mundo material y lejos de  renegar de él lo añoran con mucha más fuerza. Tanto es así  que estos espíritus siguen manteniendo las mismas costumbres  que cuando estaban vivos, por ejemplo usan ropa para vestirse,  carros para trasladarse y, aunque parezca risueño, hasta ¡comen  comida! Algo totalmente ridículo pues para qué quieren comida  si están muertos (…).En las ECM vemos que  estas conductas “terrenales” no existen (Lapazano, Viajeros del Tiempo II, 2016, p.238).

La concepción de Lapazano  es que la reencarnación que tanto promulgan los Teosofos, hinduistas, etc. Es más una trampa que una escalera de ‘’evolución’’ controlada por los Arcontes  y seres del llamado bajo astral que están en la cuarta dimensión. Además, él considera que existen seres humanos con alma y seres sin alma-éstos últimos pueden ser psicópatas, sociópatas, o simplemente aparentar ser personas ‘’normales’’ pero sin esa chispa  divina-  lo que los lleva  a ser excesivamente materialistas y apegados a pasiones terrenales y que no muestran en toda su vida ningún interés en temas esotéricos o paranormales pues para ellos todo eso no existe y sólo creen en lo que sus sentidos físicos les indican. Desde luego que no creen en la vida más allá de la muerte, para ellos el cuerpo físico es lo único que existe y no hay nada más allá de lo terrenal. Por ese motivo, dicho autor considera que muchos seres humanos y desencarnados pueden sólo tener cuerpos energéticos o espirituales pero no ALMAS.  Coincide con Leadbeater que en el mundo astral, estos seres sin alma pueden desintegrase por completo por no tener un componente álmico-por lo tanto es imposible que asciendan a dimensiones o densidades más elevadas-.

 

Por último, la Gnosis considera que si hay varios cuerpos energéticos tal como los considera la Teosofía-, sin embargo el fin último de la gnosis es recuperar el Alma. La chispa fractaria que se dividió para experimentar una vida física y por engaño del arconte Yaldabaoth.[9] La tarea del gnóstico es liberarse del cuerpo físico-por que lo ven más como una limitante que como la meta última- y de las visicitudes del mundo terrenal para poder llegar a unirse a la Fuente  o al Dios incognoscible. En un sitio de internet dedicado al tema encontré la siguiente cita que explica todo esto:

 

We may have troubles becoming more or less attached to things like our technology, television, our phone, or a movie – but imagine being the intelligence of an entire constellation and the beauty and magnificence of that, being at that level of Being. Imagine having complete knowledge of creation, true omnipotence and uninterrupted bliss, and then renouncing that. It is enough for a Cosmocreator to have just a thought, an inclination, to exist, and this would preclude such a Being from residing in the Thirteenth Aeon.

Those are the levels of the Cosmocreators. For example, being an intelligence that manages this entire earth or this entire solar system because there are intelligences, Beings, Monads that are doing that – they have to give that up, they have to learn at a very subtle level, so when the Gnostics are talking about not falling under sway or fighting against Yaldabaoth – it has a dualistic meaning – fighting against our own ego and fighting pleasures and divine powers that we may possess.

In the Pistis Sophia Unveiled, it is often spoken of in relationship to 49 demons of Yaldabaoth. Those are the forty-nine levels of our subconscious mind. Now, the lion-faced light power is how Yaldabaoth is often described in the Pistis Sophia, the lion is related to two principle symbols. One symbol is the lion of the law: the power of Karma. The other is the sexual energy: solar energy related to the sun, solar Christic energy. Again, that lion-faced light power is related to our karma and also to Christ at the same time. Christ is the Law – which is karma.

The Eleventh Arcanum and Tarot Card features the lion. A divine woman opening the jaw of that lion with tremendous sincerity and tranquility, meaning that person has achieved dominion over that lion power. Due to that we see the Philosophical Stone at the bottom of the card with the sparrow and the serpent, which is related to Horus, to our Divine Mother, and to our sexual power.

Yaldabaoth is working within us right now. We feel that power any time we become identified with something, any time we have a passionate type of energy towards something. An egotistical type of urge, is the lion faced power working within us, and we have to fight against it. We have to go within those 49 levels, within those forty-nine demons of Yaldabaoth and to understand them, comprehend them and eliminate them. With that same power (the creative power of the Third Logos – sex), like that card ‘Indecision’, we must chose to use the power correctly. We do this to eliminate our ego and create the superior bodies of the soul, and by doing that we accomplish the Eleventh Arcanum, which has the phrase Coagula et Solve. By using our sexual energy correctly, by using the power of the lion correctly, we coagulate or create the soul. Thus, we can manifest the Being completely. We are no longer formless and void. Then the second half occurs, with the descension of Christ as the Second Logos, and the complete destruction of the ego. (

https:glorian.org. Las cursivas son mías).

 

Al contrario de lo que afirma la corriente Teosófica, para los gnosis el EGO hay que eliminarlo deshaciéndose los 49 demonios que tenemos todos en nuestro inconsciente. Por que para ellos, tenemos la parte de pistis sofia-el alma- y las partes del Demiurgo-los 49 demonios internos o imperfecciones que vienen del ego-. Entonces para poder lograr una integración total-como también lo postulaba Jung en su psicología analítica-. Uno debe de eliminar todo aquello que lo ata al EGO (esto también lo postulaba la gnosis de Samael Aún Weor pero en lo personal no comparto mucho su filosofía).  Sólo así uno puede unirse nuevamente con esa parte de Luz de Pistis Sofía y finalmente llegar a las dimensión 13  o densidad donde se supone es donde está la Fuente. Pero esto requiere-nuevamente- un trabajo personal para llegar a esa fusión con el Alma. Dado a que el Hombre se compone de mente, espíritu y alma-ya que para  los gnósticos todo lo dividen en trinidades-. Cada triada debe reintegrarse, no me meteré mucho en el tema del Árbol de la Vida de la Kabala y todo eso por que sería muy extenso de explicar, de momento la idea central es llegar al Alma.

 

Lapazano explica algo similar en su libro ‘’Viajeros del Tiempo II. La trampa de la reencarnación’’- Donde él explica que al descarnar, es posible que aparezca algún túnel o portal dimensional para llevar a la persona recién desencarnada a un ‘’paraiso’’ que se ajuste a las creencias-religiosas o no- de la persona en cuestión pero él dice que hay que tener cuidado:

 

¿Qué debemos hacer si después de partir se nos  aparece algo parecido a esta foto?

Permítame adelantarme que NO HAY QUE HACER  NADA.

Que cuando partamos, no existe ningún lugar a  dónde ir… porque ese lugar de plenitud ya está dentro  de nosotros, en nuestra propia ALMA. La muerte es en  sí misma la LIBERACIÓN. Y el camino para llegar a la 

FUENTE está en nuestro interior. En nuestra Luz. Esa luz que jamás debemos volver a dar por más que nos  prometan el oro y el moro.

Es por eso que si mira de nuevo la foto, verá que al  principio del camino hay un banquito.

Usted puede elegir y alcanzar el paraíso siguiendo el  sendero. Puede llegar a la mansión con esa reja muy bonita 

donde seguro que algún familiar va a estar esperándole…

Yo me voy a quedar en el banco, contemplando el  verde y haciendo meditación. Y a esperar que el Sol que hay dentro de mí empiece a brillar… (No ese falso Sol que 

cuelga del cielo por encima de la mansión).

Así, sintiendo la Luz que la FUENTE me dio el día que nací voy a empezar a ELEVARME. Y entonces me proyectaré a la esfera que me corresponda por mi propio nivel vibratorio, con seres de mi mismo nivel y en un espacio en donde pueda moverme libremente.

Luego de hacer eso puede que cuando arribe me estén  esperando con un cartel de “Bienvenida” o no, no lo sé…  o en un salón lleno de música (porque a mí me gusta la  música), puede que sea eso, pero de lo que sí estoy seguro  es que nadie que esté en ese plano me va a venir a hablar  de “culpas”, ni de “karmas”, ni de que “hay que empezar  una tarea o terminarla o continuarla…”, pues las ALMAS  no necesitan hacer nada, simplemente son y se bastan a sí  mismas… En la FUENTE sólo reina la abundancia.

Por eso recuerde bien esto (anótelo en un papel si  quiere); yo, como estudiante de Física, le digo lo siguiente: 

En todo lugar donde se le hable de “trabajo”, de que hay  que “progresar” o de tener una determinada “actividad”,  por más LUMINOSO que sea, se está hablando al fin y  al cabo de transferencia de ENERGÍA. Y si le hablan de "karma” ¡peor! MÁS transferencia de ENERGÍA aún... 

Y donde hay transferencia de ENERGÍA hay actividad  ARCÓNTICA, hay ilusión y engaño, hay vampirismo  energético.

Si se encuentra en un lugar así ¡salga volando ya  mismo! por más que parezca un paraíso. Ese no es su  verdadero lugar. Su lugar es el banquito. O sea usted  mismo.

Dios no lo va a venir a buscar, Dios lo está esperando  en su morada porque Dios es un estado del ALMA. (Lapazano, Viajeros del Tiempo II. 2016, pp. 326-327). 

El alma o espíritu- como quiera que uno lo conceptualiza- ES. La esencia YA ES. No tiene que trabajarse absolutamente nada a nivel espiritual o energético- como comentan varios hipnologos sobre todo de la línea de Calogero Grifassí- por que el ALMA ya es OMNIPRESENTE y OMNISCIENTE. Algunos hasta postulan la idea de que parte del alma en realidad está en el ADN y por eso  mucho terapéutas buscan activar ese gen luz para que el ser humano despierte su CONSCIENCIA ESPIRITUAL REAL (no sólo  la consciencia psicológica). Pero entonces ¿se requiere un trabajo personal? Desde mi punto de vista, a nivel físico, es indudable que si hay que mirar hacia dentro de uno. Pues como afirma Lapazano-y muchos más-  en el interior de cada uno ya está la respuesta a todo. Los canalizadores, ‘’maestros’’ ‘’gurúes’’  y todas esas personas  sensitivas o no que supuestamente son espiritual y  afirman que  hay que seguir una serie de preceptos para llegar a la ‘’Iluminación’’  o que promulgan que su experiencia y su verdad es Lo Absoluto están equivocados completamente. Nadie puede ser maestro de otro, nadie puede evolucionar por otra persona, sí pueden existir herramientas terapéuticas como la hipnosis regresiva o terapias de vidas pasadas, etc, etc, que para la persona que sienta la necesidad de hacerlo le permita conocerse más a detalle. PERO el mapa no es el territorio. El autodescubrimiento es permanente y en el ser humano está el hacer uso de su libre albedrío. Por otro lado no estoy de acuerdo con Powell y demás teósofos que afirman que el Alma la moldean los señores del karma, los devas y todos esos seres ‘’superiores’’ que están en el astral-incluso habla de seres angelicales-. Tampoco creo que la reencarnación-rueda del samsara- sea la única vía en que un ser humano pueda ‘’evolucionar’’. ¿De qué clase de evolución espiritual hablan aquellos que creen ciegamente en la reencarnación física? Eso no es evolución espiritual, es absurdo pensar que exisitiendo  más de 10 dimensiones-o densidades, incluso hay quienes afirman que son infinitas las posibilidades por que se crean tantas como seres existen en todo el Universo-, el ser humano sólo se limite a la 3d para regresar sin salir de la rueda del samsara. Pero hay algo más, es posible ‘’hackear’’ ese sistema arcontico-o como le queramos llamar-. La prueba está en el hecho de que muchos seres deciden encarnar aquí por propia voluntad. Ningún ‘’ser de luz’’ ‘’deva’’ o ‘’angel’’  ni mucho menos ‘’dioses’’ o ‘’agentes del karma’’ tienen por qué influir en la VOLUNTAD del ALMA. El Alma es libre. La muerte en sí misma-dicen algunos- es la liberación. El cuerpo energético se debe unir al Alma y trascender la cuarta dimensión o plano astral -aquí si  estamos de acuerdo con algunos  postulados teosóficos de Powell y de otros autores-.  Pero definitivamente no es necesario reencarnar en la tierra y en un cuerpo físico para seguir el camino hacia la fuente-he escuchado a  algunos conocedores del tema que afirman incluso que se puede puentear la cuarta dimensión- entonces no es necesario que al desencarnar uno tenga que llegar ahí. No, el veradero lugar del alma está en su interior, no afuera. El verdadero lugar del alma está en La Fuente y La Fuente es parte de nuestro ser ¿será acaso que La Fuente esté en un lugar o densidad como lo afirma la Gnosis o más bien es un estado del Ser? Para reflexionar. Pero esa respuesta solamente puede ser respondida desde la intuición y no desde la mente racional, la mente racional sólo sirve para algunas cosas pero no para el tema espiritual. Hay que unir la mente racional con la emocional por que, según autores como Malanga, solamente así lograremos una verdadera integración y por lo tanto, conectaremos con nuestra alma más directamente por que las emociones son manifestaciones del cuerpo energético, el alma va más allá de todo eso. El alma no se identifica con emocionalidades ni con densidades ni con género humano ni raza ni sexo ni nada. El alma sólo ES. Y  ya está en nosotros todo el tiempo- aquí si difiero un poco de la gnosis y de Malanga-. Sólo debemos escuchar nuestra alma con la intuición y nos sorprenderemos de todos los mensajes que podremos recibir- no creo que ‘’los angeles’’ tengan que ver en el tema de las sincronicidades, más bien es nuestro Yo superior o Alma que busca mandarnos señales en sueños o en la vida de 3d en esto que llamamos ‘’realidad’’ que para muchos es sólo una simulación, una matrix creada por el Demiurgo, para otros, es tan relativa la realidad que pueden crear lo que deseen. Aquí depende sólo de la perspectiva de cada cual pero no perdamos jamás de vista que la única ‘’misión’’ que tenemos- y esto nuevamente sólo es mi conclusión personal-. Es recordar quIénes somos realmente y adonde vamos, más allá de la fisicalidad.  Esto sólo es tarea personal, cada uno tendrá que encontrar la respuesta en su interior no en lo exterior.

 

Gracias por  leer.

 

Fuentes utilizadas:


Powell, Arthur. El Cuerpo Astral.1927. BIBLIOTECA UPASIKA . Colección “Teosofía 900”

Lapazano, Daniel.  Viajeros del Tiempo II.  2016. La trampa de la Reencarnación. Ed. Luna Blanca.

https://glorian.org/learn/courses-and-lectures/path-of-initiation/pistis-sophia-and-yaldabaoth

 



[1] También la Gnosis y otras doctrinas y corrientes espirituales proponen varios tipos de cuerpos sin embargo no estoy del todo de acuerdo con esa idea como veremos al final en el apartado de ‘’conclusiones personales’’.

[2] Algunos consideran que el cuerpo sutil y el causal, son lo mismo pero lo conceptualizaremos como separados en este caso.

[3] Se supone que los seres vivos estamos unidos a ese cordón de plata pero no necesariamente es visible para todos los que experimentan el viaje astral.

[4] Este término es desprendimiento astral una vez el cuerpo deja de funcionar.

[5] Esto lo explica más a detalle C. Leadbeater en su libro ‘’El Plano Astral’’. Al respecto, tomemos en cuenta el siguiente  texto de dicho autor: Así como en la muerte física se desprende el Ego del cuerpo físico, así en la muerte astral desecha el cuerpo astral, que también se desintegra como se desintegró el físico. Si el Ego se purificó completamente de todo deseo mundano y de toda pasión siniestra durante la vida terrena, y dirigió sus energías por la línea de la inegoísta aspiración espiritual, quedará revestido del cuerpo mental como externa envoltura, y el desechado cuerpo astral será un cadáver como un tiempo lo fue el desechado cuerpo físico.

Aun en el caso de un individuo que no haya sido tan virtuoso durante la vida física, se logrará casi el mismo resultado si las fuerzas de los siniestros deseos y pasiones se agotan durante la vida astral. Pero la inmensa mayoría de los humanos hacen tan sólo débiles y fríos esfuerzos durante la vida terrena para reprimir y rechazar los nocivos impulsos de su naturaleza inferior, y en consecuencia se condenas a una más prolongada estancia en el plano astral y también a la pérdida de una porción de su mente inferior. (Leadbeater, 1896, p.22).


[7] Para los teósofos, el Ego se sobreentiende en este contexto como la Consciencia y no lo ven necesariamente como algo negativo.

[8] No siempre es así. Algunos ‘’fantasmas’’ se quedan varados por decisión propia.

[9] En la mitología gnóstica, Yaldabaoth es el Demiurgo y creador del mundo terrenal. Fue concebido equivocadamente por Pistis Sofia y ella perdió todas sus capacidades al ser engañada por éste ser. Se dice que todos tenemos la parte almica a partir de Pistis sofia por que era un eón, parte del Dios incognoscible.

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