¿Es posible que la Consciencia humana pueda viajar en el tiempo?
La idea de este breve artículo es dar mi punto de vista acerca
de un caso muy famoso dentro de los círculos herméticos que se hizo público a
través de un diario hace justo un siglo de nuestra área. Este diario fue
escrito por un profesor de literatura llamado Paul Dienach y a través de su discípulo
George Papachatzis dicho diario fue publicado
gracias a los esfuerzos de éste último para darlo a conocer no sólo a los círculos
masónicos de Grecia-lugar donde supuestamente estaba resguardado éste texto- si
no al público general. Este caso es muy interesante por que demuestra la idea a vivo y todo color de que el alma o
consciencia puede deslizarse a través del tiempo sin necesidad de una máquina
del tiempo física al estilo literario de
Geroge Wells o como se demuestra que intentan muchos físicos lograr.
A pesar de que para las mentes
científicas de línea dura o escépticos esto puede parecer llanamente imposible,
lo cierto es que el texto de Dienach revela un evento que le sucedió a él
realmente. Aquí no voy a hacer un
análisis de todo el libro (que por cierto estoy leyendo aún) si no plantear
algunas hipótesis sobre lo que Dienach plasma en su libro con base en su
experiencia. ¡Que lo disfrutes.[1]
La extraordinaria experiencia de Paul Amedeus Dienach.
Paul Amadeus Dienach fue un profesor de literatura suizo que
en 1921 a raíz de una encefalítis letárgica sufrió un coma durante un año entero.
Durante ese año, su consciencia (o alma) llego a ocupar el cuerpo de un Hombre
del futuro llamado Andreas Northam, el
cual al mismo tiempo sufrió un accidente que también lo dejó en coma[2].
Pues bien, este hombre, Dienach, trasladó
su concsiencia a Andreas Northam del año 3906. Nada más ni nada menos que en
futuro. Muchos científicos de la época lo
catalagoron como un caso de ‘’doble personalidad’’ a pesar de que Dienach sabia
que no era su cuerpo original. No obstante
al interactuar con los conocidos de Northam, amigos y pareja pudo aprender
que habían pasado muchas eras y guerras hasta
que se llegó a una sociedad donde en aquél año, 3906, donde desaparecía la momenda física, la distinción
de clases sociales, la creación de un consejo globalizado conformado por científicos,
filósofos y gente de altos valores espirituales. La comunión con lo que ellos
denominaban la Gran Realidad. También pudo observar que existían maquinas donde
podía ‘’trasladarse’’ a épocas antiguas.
La gente vivía con felicidad, se trataba al mismo respeto al ‘’mendigo’’ que al
científico o profesionista y todas las personas hacían 3 o 4 festejos al año
incluyendo el Año Nuevo que para ellos era motivo de meditación y no tanto
de diversión como lo entendemos en
nuestra época. También aprendió Dienach
en ese tiempo que el Homo Sapiens evolucionó a una especie llamada Homo
Occidentalus donde ya se tenía más desarrollado el sentido de Consciencia universal
con todos los seres, por supuesto temas como la vida más allá de la muerte y la
conexión con lo divino no eran simples ‘’creencias’’
o ‘’supersticiones’’ sino una realidad
misma que toda la gente expresaba en su vivir diario. Las personas solo trabajaban 2 años en una
especie de servicio y de allí en adelante toda su vida se reducía a la contemplación
de las cosas simples como un atardecer, una conversación con otras personas y paseos. También pudo experimentar Dienach que
el amor entre parejas era de altos valores morales pues casi no existía el concepto de ‘’engaño’’
ni de ‘’traición’’. Y los adolescentes o jóvenes de menos de 18 años se les
inculcaba llegar vírgenes al matrimonio (para ambos sexos). Todos los conceptos
de justicia, bondad, autosacrificio, formaban parte de los valores éticos de
aquellos habitantes. Y el progreso científico
ya era inseparable de la filosofía y de la espiritualidad. Artistas, músicos y filósofos de ese futuro eran
de la talla de Platón, bethoven y Miguel Angel, sólo por nombrar algunos y
también se respetaban las raíces de los predecesores. La mentalidad de la gente, más allá de la
edad, se conservaba como la de un niño, al decir de Dienach:
¡A veces me pregunto si alguien ha conjurado algún tipo de
hechizo sobre este lugar que hace a todos volverse tan felices solo por
respirar su aire y mirar fijamente a su sol! En los once días que he estado
aquí no he hecho más que deambular de un lugar a otro con un mapa en mis manos,
sediento de exploración. Museos, palacios, galerías de arte; ¡no puedo cansarme
de ellos! Siempre necesito más tiempo para disfrutarlos. Podía pasar mi vida
entera en esta ciudad estudiando hasta el final de mi vida. Qué no daría por
haber crecido aquí y haber experimentado como niño todos los años pasados y
todas las alegrías de la infancia de primera mano… ( Dienach, 2019, p.184).
Pero no sólo se limita a contemplar esto, a continuación transcribiremos
algunas observaciones que me parecieron interesantes sobre la experiencia del
autor:
‘’Para ellos, Bethoven y Ruthemir son precursores y evangelistas y no es una
concidencia que sus obras fueran interpretadas juntas. Hoy la 9na es vista como
un tipo de himno nacional universal que predica el amor y lealtad a la humanidad
y su destino divino. De hecho, encuentran inapropiado escucharla sentados…’’ (Dienach, 2019, p.174).
‘’Me parece haber mencionado antes que, hoy en día, ellos
están fuertemente convencidos de que la única y singular, la causa raíz de toda
la cultura histórica del mundo, es el anhelo por el Samith; esta sed sagrada
del corazón y del alma, este ‘dolor metafisico’, como las generaciones pasadas
solían llamarlo. Sin su existencia, nuestra vida sería idéntica a la de un animal
o un robot, dicen’’. (Dienach, 2019, p.168).
Y añade también otras cosas interesantes que son dignas de
atención del lector:
‘’… la verdadera felicidad no puede existir sin los valores
morales básicos que operan como la base del equilibrio interior de una persona
y le dan significado y un propósito más elevado a la vida’’ (Dienach, 2019,
p.163).
Recuerdo una mañana, hace unos dos meses, cuando organizaron
un baile de miles de personas arriba en las montañas, solo por que era el solsticio
de verano. Y no esto hablando de granjeros o niños pequeños. Hordas de hombres
y mujeres serios salieron al amanecer de las villas y Orta, Varez, Arona,
Streza y Luino, vestidos con anticuados trajes tradicionales que habían sacado
de Dios sabe dónde especialmente para ese día: medias rojas y cintas coloridas
para las cabezas de las hembras, chalecos bordados, camisas blancas sueltas y
zapatos con cordones coloridos para los varones. Los vi erigir postes adornados
con guirnaldas de flores frescas y luego bailar alrededor de ellos al ritmo de
sus canciones antiguas y ancestrales, celebrando el sol y el buen clima, como
si fuera algo raro en la costa mediterránea.
Incluso me dijeron que había gente que antes de morir le
agradecía a Dios por darle la oportunidad de pasar las noches de mayo caminando
a través de los Caminos de Jazmín bajo las estrellas, algo que yo mismo hice en
Norfor y que debo admitir que fue maravilloso (Dienach, 2019, p.161).
Y sobre el surgimiento de la nueva era que en dicho año
llaman Nibelvirch menciona lo siguiente:
Según aprendí, ciento
diez años antes del primer Nibelvirch, Alicia Neville añadió el
Templo del Amor y la Paz al mar de las obras maestras del Valle, el cual fue
considerado la más grandiosa creación de mármol de todos los tiempos. Ellos
también tuvieron su propio Renacimiento, a finales del siglo VII de su propia
cronología (hacía 3100 d.C.), cuyo punto de partida fue marcado por la
construcción del Valle de las Rosas. Este siglo pasó a su historia como
incomparablemente más elevado que el siglo V a.C. en Atenas o el siglo XIX en
Europa Occidental(…) Independientemente de las diferencias de opiniones y
maneras de expresarlas debido a los períodos de tiempo diferentes, otro hombre
sabio, Jacobsen, había hecho una declaración vaga respecto a la posibilidad del
nuevo y eminente florecimiento de la cultura(…) Los especialistas de cada campo
tenían sus propias teorías y opiniones sobre el tema. En los diversos
observatorios de las facultades del Valle, cada uno de los cuales tenía el
tamaño y estructura de un pueblo pequeño, los dos Ferids, padre e hijo
(astrónomos y pensadores), junto con muchos otros seguidores leales del
venerable anciano, un gran amante del universo, estaban buscando influencias
espirituales y mensajes de seres amables y distantes.
Antes del año 830, Aloisius Nilson, un intelectual solitario
de Flambia, escribió desde allá, en medio de su soledad sobre los ‘’grandes
eventos que están dormitando en las profundidades del futuro’’ y que ‘’puede
que no sean tan distantes como parecen’’. Dijo que ‘’no está lejos el día en que
los diálogos de Platón puedan reescribirse, en el que nuevos Partenones puedan
construirse y nuevas 9nas sinfonías
puedan componerse’’(…) Su historia actual dice que esa era en particular (su
siglo IX) fue la primera en toda la historia de la humanidad que logró
representar de manera tan precisa las ideas y sueños de gente y hacerlos cobrar
vida. Me dijeron que fue como si un hechizo divino fuera lanzado sobre la tierra
mientras esas dos generaciones bendecidas vivieron en ella. Esos años
parecieron ser un sueño para la población mundial de la época: incontables
obras de arte inmortales y eternas, secretos del universo físico decodificados,
piezas únicas de escritura, nuevas ideas inauditas, harmonías musicales que
excedían a aquellas de los antiguos, para ellos, alemanes.
Pero independientemente de las vastas diferencias en estilo
y carácter de aquellos antiguos griegos, la consciencia estética común se había
elevado a un nivel similar al de la Atenas clásica. Excepto que entonces la
población era de 10,000 y ahora es de millones… (DIenach, 2019, pp.154-157).
Cité por extenso este último texto porque muestra mucho cómo
fue cambiando en términos generales la civilización humana. Hay muchas cosas
interesantes que se pueden resaltar de
la lectura de ese diario de DIenach como
la forma en que sus compañeros perciben a Dios, la llamada Gran Realidad, el
Valle de las Flores y otros lugares místicos que conforman esa ciudad donde el
autor vive su experiencia. Aunque hay muchos términos y nombres de personajes
que sólo aparecen en esa época, todo eso refleja el conjunto de creencias y pensamientos de los habitantes de ese futuro. Desgraciadamente
para deleite de Dienach, dicha vivencia no dudaría para siempre, pues al año
regresaría a su cuerpo original en el año 1921... me pregunto ¿recuperó entonces Andreas Northam de igual forma su
cuerpo? No lo sabemos a ciencia cierta pero lo deducimos.
¿La experiencia de Paul Amadeus Dienach demuestra que es posible viajar en el tiempo?
Se dice que la Consciencia o Alma no tiene barreras de
tiempo ni de espacio. Entonces es bastante plausible dado a los conocimientos
de la física cuántica sobre la posibilidad de que la consciencia sobreviva al
cuerpo físico e incluso esté conectada a multidimensionales.[3]
Esto no sólo se puede ver en un caso como Dienach, también se puede dar en las Experiencias Cercanas a la Muerte, las
hipnosis regresivas (especialmente las de Corrado Malanga, Grifas si, Karla
Turner, etc). O incluso hasta podríamos decir que puede suceder un salto en el tiempo
en los llamado sueños[4].
¿Es forzosa una máquina del tiempo para viajar al futuro o al pasado? Con base
en esta evidencia todo parece indicar que no por lo anteriormente
mencionado. Entonces con todo esto que
sabemos la pregunta que viene del subtitulo sobre la experiencia que relatamos
de Dienach, ¿demuestra el viaje en el tiempo de la Consciencia? Para mí la
respuesta obvia y lógica es que si lo demuestra. El hecho de que esta increíble
experiencia haya sido guardada durante muchos años en círculos masónicos- herméticos
nos indican que no se tenia planeado dar a conocer este tipo de información
para el ciudadano común y corriente. ¿Por qué razón? Pues por que como sabemos
a la élite y las llamadas ‘’logias’’ (masónicas, teosóficas, illuminati, entre
otras estudiadas por autores como David Icke,
Fritz Springeberg, Daniel Estulin, entre otros) no les conviene que este tipo de conocimiento se ‘’sepa’’.
Sin embargo, el hecho de Papachatzis, discípulo de Dienach y a quien le confió originalmente
estas memorias, se haya aventurado a publicar valientemente este texto por ahí
de los años 1970, demuestra que es justo que este tipo de información se
divulge. Pues nos revela más misterios de los que creemos conocer sobre la
vida, la muerte, la Consciencia y el Alma humana.
¿Qué puedo concluir de todo esto?
Conviene recordar que no he concluido el libro completo de las
memorias de Dienach por lo que aún no tengo el rompecabezas completo de su historia.
Sin embargo, me parece muy interesante todo lo que narra de su experiencia,
algo completamente increíble y hasta ‘’fantasioso’’ para el escéptico de turno
pero… ¿por qué dudar? Es bien sabido que una actitud abierta hacia las cosas siempre
nos hace crecer como seres humanos, pensar más allá de lo que los ojos físicos
ven (que ya se ha descubierto científicamente que lo que se capta con los ojos NO
es la REALIDAD, si no pedazos de realidad que nuestro cerebro interpreta en una
coherencia incluso antes de que se llegue a la corteza visual). Y comenzar a
entender que no existe el espacio y tiempo para el espíritu, alma o Consciencia
(aquí no vamos a diferenciarlas en este contexto por que no es el punto principal).
Entonces ¿por qué no pensar en que la Consciencia esta libre de toda limitación
de espacio tiempo? Para mí es infinita por que la Consciencia es el Alma, o lo
que los psicólogos llaman ‘’inconsciente’’ o incluso podríamos definirlo como nuestra
esencia real, no la que está oculta por capas de ‘’personalidad’’. La Consciencia (y no me refiero a la
consciencia como mecanismo mental) simplemente
ES. Si Paul DIenach pudo viajar al futuro
con su consciencia siendo que su cerebro (ósea su parte ´fisica) estaba dañada
entonces es lógico pensar que la Consciencia no habita en el cerebro. Esto es algo
que investigadores como Stuart Hameroff o Roger Penrose han hipotetizado al
observar a la gente que está en coma, existen unas sustancias que se llaman
microtúbulos y dichos investigadores los asocian comuna consciencia cuántica.
Pero esa no es la única prueba. Esben Alexander, un neurocirujano americano,
sufrió una mengitis bacteriana y visitó otro mundo más allá de su cuerpo físico
donde se encontró con Seres de Luz, Almas auténticas. Y casos como el de él hay
muchos (simplemente basta echar un vistazo a la inmensa literatura que existe
sobre el tema de las ECM, una prueba irrefutable de que la Consciencia se puede
desdoblar o en Viajes astrales). Lo
interesante y único de la experiencia de DIenach es que plantea la posibilidad
de que la teoría del multiverso sea cierta (pero esto ya es hipótesis mía). Pues según Corrado Malanga, que también tiene conocimientos en Física cuántica,
afirma que los contenedores (ósea nuestros cuerpos físicos) pueden ser
habitados por Ánima (o Consciencia). Pero ésta ánima-consciencia no se limita a
un solo cuerpo físico y dado a que no está limitada en el espacio-tiempo es posible
que pueda coexistir como fractal en diferentes contendores, con base en todo
esto que acabo de mencionar aquí cabrían
muchas pregunta s para mí: ¿Andreas
Northam era un contenedor ‘’futuro’’ de Dienach? ¿ él era una posible ‘’reencarnación’’’? o
Dienach ‘’usurpó’’ por decirlo así el cuerpo de ese hombre del futuro momentamente?
Y si fue así entonces ¿a dónde fue a parar el alma o consciencia de Andreas
Northam en el momento en que la conciencia de Paul Dienach ocupó su contenedor o cuerpo
físico en ese siglo cercano al 40 de nuestra era?, ¿Los multiversos realmente
existen? ¿la experiencia de Dienach refleja que el tiempo entonces no es ‘’lineal’’
como plantea Malanga o Lapazano si no un presente continuo donde todo está sucediendo
en este mismo instante? ¿la Consciencia entonces es como plantean dichos
autores un lector de fotogramas en cada momento que nosotros ‘’percibimos’’
como tiempo pasado, presente y futuro? ¿Es posible entonces ocupar un cuerpo también
en el ‘’pasado’’? Si todo esto sucede en las hipnosis regresivas o en estados
alterados de consciencia donde la gente se ha hasta curado ‘’milagrosamente’’ de enfermedades
malignas entonces esto prueba el poder de Alma-Consciencia y por otro lado, la
experiencia de Dienach nos muestra que La Consciencia no tiene límites y es
posible que ante algún accidente si el
cuerpo no fallece en ese momento pero se logra un desdoblamiento, el Alma o
Consciencia pueda ocupar otro cuerpo en diferentes líneas de tiempo paralelas o
multiversos. Pero claro esto es sólo hipótesis. Una última pregunta que me
quedaría es la siguiente ¿por qué el Alma o Consciencia de Dienach decidió
viajar hasta ese año en el cuerpo de otro hombre del futuro? ¿por qué específicamente
le tocó vivir ese ‘’futuro’’ y no otro? Sin duda muchos misterios envuelven
este caso.
Gracias por leer.
Bibliografía consultada.
Bibliografía
Dienach, P. A. (2019). Crónicas del Futuro. (A.
Sirigos, Ed.) USA: This way Out productions.
[1]
Como siempre digo en cada artículo de estos temas ‘’paranormales’’, no me
interesa convencer a nadie de la veracidad de los textos y análisis sobre
otros libros o evidencias que circulan por internet sobre estos tópicos. Sólo
presento mi punto de vista personal. Ya cada quien sabrá en qué ‘’creer’’ según si criterio.
[2]
Esto me recuerda al argumento del libro ‘’Prisionero del más allá’’ escrito
por el autor mexicano Paul Feranka. Lo recomiendo muchísimo.
[3]
Recordemos la teoría de los multiversos
de Michio Kaku, la teoría de cuerdas, los universos paralelos, etc.
[4]
Para mí los sueños no son ‘’sueños’’. En realidad son conexiones con otras
realidades a través de nuestro inconsciente o alma (como lo llama Corrado Malanga).
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