Breve Introducción.
Durante mucho tiempo me he preguntado acerca de éste maravilloso reino del Astral, el cual, según los Teósofos, existe tanto como nuestra realidad de tercera dimensión. Ahora, en este breve escrito quiero hacer una conceptualización de acuerdo a un autor que estoy leyendo actualmente de nombre Charles Leadbeater. Leadbeater fué un teósofo también que siguió las enseñanzas de Blavatsky y de Anne Beasent entre otros. Sé que hay varios autores que tienen su propia visió del llamado Plano Astral, también entiendo que la percepción de dicho plano depende única y exclusivaemente de la experiencia- o experiencias- que el viajero(a) pueda tener-. Hay también Mediums y parapsicólogos con habilidades paranormales que han podido penetrar en este plano. A lo largo de toda la historia del ser humano y hasta nuestro días, existen personas que cuentan con la capacidad-muchas de ellas innata- de poder viajar a éste plano astral sin mayor dificultad o entrenamiento, pero también hay otro grupo de personas que pueden lograr perfectamente la entrada a éste misteroso y mágico mundo.
En esta ocasión me concentraré sólo en la interpretación que hace Leadbeater de éste Plano Astral y posterior publicaré entradas sobre el tema con base en la percepción de otros autores o de personas que han tenido experiencias de viaje astral.
¿Qué es el plano Astral de acuerdo a Charles Leadbeater?
El primer punto que ha de evidenciarse al describir el mundo astral, es su absoluta realidad. Desde luego que no empleo esta palabra en el sentido metafísico de que excepto el Ser inmanifestado todo es ilusorio por inpermanente. Empleo la palabra realidad en su acepción vulgar y corriente, para dar a entender que los objetos y habitantes del mundo astral son reales en el mismo concepto en que lo son nuestros cuerpos, nuestros muebles, nuestras casas y monumentos.( Leadbeater 1896, P.3. ).
De acuerdo a la anterior cita de Leadbeater, el mundo astral es un mundo sutil donde coexiste con nuestro mundo físico, y es tan real como el nuestro. Todo lo que existe en el mundo astral es similar o igual a lo que existe en el mundo físico sólo que de una forma menos densa. Según el autor, el mundo astral pertenece a una dimensión o densidad donde existen 7 en total en todo el Sistema Solar. Aunque no es visible al ojo humano común. Leadbeater menciona que al mundo astral se le suele llamar como ''mundo de la ilusión'' pero no por el hecho de que sea ilusorio, si no por las impresiones vagas o poco confiables que el viajero principiante puede percibir.
Leadbeater dice que hay 2 características principales del mundo astral:
1- Los habitantes del mundo astral pueden cambiar de forma a voluntad por lo que pueden ''fascinar'' o incluso confundir a los viajeros.
2-La amplitud de la visión del mundo astral es mucho más grande que la del mundo físico.
Esto quiere decir que el Mundo astral es literalmente un mundo de posibilidades reales donde el viajero puede cambiar de forma y obtener una visión de conocimiento sobre las cosas que le rodean mucho más amplia que la que puede tener en el mundo de tercera dimensión pero el mundo astral se subdivide a su vez en varios ''subplanos'' según Leadbeater. Pasaremos a revisar ésta parte.
Los 7 subplanos del Mundo Astral.
Si enumeramos los subplanos astrales comenzando por el menos denso, encontramos que se redividen en tres clases: los subplanos 1º, 2º y 3º forman la primera clase; los 4º, 5º y 6º, la segunda; y la tercera el séptimo e inferior subplano, que permanece aislado. La diferente densidad de la materia astral de los subplanos de la primera clase en comparación con la de la segunda, es como la que existe entre un líquido y un sólido de materia física, mientras que la diferencia entre la materia de los tres subplanos de la clase primera sería como la que hay entre líquidos de menor a mayor densidad; y la diferencia entre la materia de cada uno de los tres subplanos de la segunda clase, sería como la que hay entre sólidos de menor a mayor densidad, por ejemplo, corcho, avena y acero. Prescindiendo, por el momento, del séptimo subplano, diremos que los 6º, 5º y 4º tienen por trasfondo el mundo físico con todos sus conocidos accesorios. La vida en el sexto subplano es la misma que la ordinaria vida terrestre, menos el cuerpo físico y sus necesidades; pero al transferirse a los 5º y 4º subplanos es cada vez menos material y se retrae más y más del mundo terreno y de sus intereses. El escenario de estos subplanos es el mismo y mucho más que el de la tierra, porque cuando desde ellos observamos por medio de los sentidos astrales, hasta los objetos puramente físicos presentan muy diferente aspecto, y los percibe quien tiene los ojos completamente abiertos, no como de ordinario desde un solo punto de vista, sino por todos lados a la vez, según quedó dicho en la Introducción, aunque la idea es bastante confusa; y si añadimos que las partículas del interior de un sólido son tan claramente visibles como las de la superficie, comprenderemos que en tales condiciones, aun los objetos más familiares pueden parecer al principio totalmente desconocidos(...) si consideramos el asunto, resultará que la visión astral se aproxima mucho más cercanamente a la verdadera percepción, que la visión física. Por ejemplo, si en el plano astral miramos los lados de un exaedro de cristal, aparecerán iguales tal como realmente son, mientras que en el plano físico el lado más distante aparecerá en perspectiva, más pequeño que el lado cercano, lo cual es desde luego mera ilusión óptica. Esta característica de la vista astral ha motivado que se diga de ella en muy sugerente y expresiva frase, que es la vista de la cuarta dimensión (Leadbeater 1896 pp. 7 y 8 )
Esto quiere decir en pocas palabras, que a mayor trascendencia de plano dimensional, más etérico será la matería de la que estará hecho tanto los habitantes como cualquier objeto que se encuentre en ella. Pero no sólo la materia se transforma en algo más etérico, también sucede con el cuero astral o aurico como lo revela leadbeater en la siguiente cita:
Cada partícula de materia física tiene su contraparte de materia astral, y esta contraparte no es un cuerpo simple, sino que generalmente es un cuerpo complejo constituido por varias clases de materia astral. Además, todo ser viviente está rodeado de una atmósfera o nimbo peculiar llamada aura, y la de los seres humanos es una fascinante rama de estudio. Se la percibe como una masa oval de neblina luminosa de muy complicada estructura, y por su forma se le suele llamar el huevo áureo. (Leadbeater 1896, p.8).
De acuerdo al autor, el ''huevo áureo'' o cuerpo etérico-astral, es la verdadera esencia del Ser Humano y no su cuerpo fisico. Y según Leadbeater, una persona con amplias capacidades de visión astral puede ver el cuerpo etérico de cualquier persona sin la menor dificultad. En este cuerpo áurico se encuentran las emociones, sentimientos, deseos y afectos que dominan al individuo en un momento determinado. Por eso su naturaleza es cambiante. Ahora bien, no sólo está el cuerpo astral, si no también lo que el autor denomina cuerpo mental inferior y superior:
Tras el aura o cuerpo astral está el cuerpo mental o aura de la mente inferior, de materia más sutil que la astral y cuyos colores, lenta y gradualmente cambiantes durante la vida del hombre, muestran la tónica de sus pensamientos y la disposición y carácter de su personalidad. Pero todavía más delicado e infinitamente más hermoso cuando está plenamente desenvuelto, es el cuerpo causal o mental superior, el vehículo del Ego cuya vivísima luz denota el grado de adelanto en que se halla en su tránsito entre dos nacimientos. Más para ver las auras astral, mental y causal es necesario que el estudiante haya actualizado la visión en los respectivos planos.(Leadbeater, 1896, pp.8-9).
¿De qué planos habla Leadbeater? Pues bien, en su libro, ''El Plano astral'' comenta que los cuerpos mental y astral corresponden a los 3 primeros subplanos astrales , por eso habla de una ''actualización de visión astral'' del practicante. Cuando una persona reencarna, entra en un cuerpo mental llamado por el autor como ''devachánico'', y según dicho autor, este cuerpo se moldea de acuerdo a varios factores, como el karma personal, raza, subraza y carácter. Leadbeater dice que estos 4 cuerpos se interponen y se requiere mucha práctica para alcanzar a distinguirlos. Incluso dice que en un recién nacido se puede ver con más facilidad su envoltura astral todo esto depende del ''moldeamiento'' que a juicio del autor, hacen los llamados ''señores del karma'':
...si observaremos el cuerpo astral y el doble etérico o parte etérea del físico; y si proseguimos la indagación, veremos que este doble etérico está formado por los agentes de los Señores del Karma, y es el molde a que ha de ajustarse la formación de la parte densa en el claustro materno. Pero el cuerpo astral es de formación automática del Ego al descender a la reencarnación y atravesar el plano astral. (Leadbeater, 1896, p.9).
Otra cosa interesante que menciona, es que la visón astral del practicante, cuando es actualizada, se puede visualizar cualquier cosa hasta tamaños más pequeños, él dice que es como si tuviéramos un ultramicroscopio capaz de observar hasta un átomo y partícula. Y esto hasta podría servir como instrumento a un investigador científico-como por ejemplo un físico- que se dedique al estudio de dichas partículas como demuestra en el siguiente texto que cito por extenso:
...aquí se abre un dilatado campo de estudio de absorbente interés al que podría dedicarse todo un volumen; y si un investigador científico tuviera completamente actualizada la vista astral, no sólo tendría mayores facilidades de experimentación con los fenómenos ya conocidos, sino que se ampliaría enormemente el campo de sus conocimientos con nuevos fenómenos que necesitarían toda una vida para su completa observación.(...) una de las más hermosas novedades allegadas por el uso de la vista astral sería la percepción visual de colores existentes fuera de los límites del espectro solar, entre ellos los colores o rayos infrarrojos y ultravioletas que la ciencia descubrió por otros medios. (...) Aunque, según dijimos, los ordinarios objetos del mundo físico forman el trasfondo de los subplanos inferiores del plano astral, se perciben desde este plano muchas más características, de suerte que su verdadero aspecto difiere considerablemente del que nos es familiar en el mundo físico. Así, por ejemplo, una roca vista astralmente no es ya una inerte masa de piedra. Se ve de golpe toda la masa en vez de una pequeña parte de ella; son perceptibles las vibraciones de sus partículas físicas y se advierte la contraparte astral constituida por diversos grados de materia astral, cuyas partículas también están en constante vibración. Además, se ve cómo la vida universal circula por la masa y de ella irradia formando un aura de poca variedad y corta extensión, y cómo la interpenetra siempre activa y fluctuante la esencia elemental. Desde luego que las complicaciones son más numerosas en los reinos vegetal, animal y humano. (Leadbeater 1896. p.10).
No obstante hay una dificultad, incluso para el psíquico que Leadbeater apunta muy bien-y que refleja algo que a mi juicio se manifiesta en muchos videntes o psíquicos que supuestamente poseen la habilidad de ver el plano astral con más nitidez que una persona con habilidades parapsicológicas disminuidas (en este punto incluso menciona lo que sucede cuando hay una incorporación constante de un espiritu a través de un medium):
Podrá objetarse que la mayoría de los psíquicos que ocasionalmente tienen vislumbres del plano astral, no aluden a semejantes complicaciones ni tampoco dan cuenta de ellas las entidades que se manifiestan en las sesiones espiritistas. Pero se desvanece fácilmente la objeción al considerar que son muy pocas las personas inexpertas, ya vivientes o desencarnadas, capaces de ver en el mundo astral las cosas como realmente son, pues se requiere para ello dilatada experiencia, y aun quienes tienen por completo actualizada la vista astral están a veces demasiado ofuscados y confundidos para comprender y recordar lo que perciben. Además, entre la exigua minoría de los que perciben y recuerdan pocos son los capaces de traducir el recuerdo al lenguaje de nuestro bajo mundo. Los psíquicos inexpertos nunca examinan científicamente lo que perciben en el mundo astral. Tan sólo reciben una impresión que puede ser verdadera, pero que también puede ser falsa y completamente alucinadora, sobre todo si consideramos las frecuentes tretas y ardides de juguetones habitantes del mundo astral contra los cuales la persona inhábil suele estar absolutamente indefensa.
Por otra parte, se ha de tener presente que en circunstancias ordinarias, la generalidad de los habitantes del mundo astral, tanto humanos como elementales, sólo perciben los objetos astrales, pues la materia física es para ellos tan enteramente invisible como lo es la materia astral para la mayoría de la humanidad terrena. Sólo ven la contraparte astral de los objetos físicos, y esta distinción, aunque parezca insignificante, es muy esencial para la completa comprensión del asunto.
Si una entidad astral actúa constantemente valiéndose de un médium, sus sentidos astrales pueden ir perdiendo su agudeza hasta ser insensibles a las vibraciones de la materia de su propio plano, y únicamente a las de la del físico cuyos objetos percibirá entonces como nosotros los percibimos. Únicamente el que en esta vida terrena tiene del todo actualizada la vista astral y es plenamente consciente en ambos planos físico y astral, puede percibir clara y simultáneamente los objetos en ambos planos.
Por lo tanto, la complejidad existe y únicamente cuando se percibe y con espíritu científico se analiza hay completa seguridad contra todo error. (Leadbeter 1896, pp-10-11).
Ahora bien, Leadbeater menciona que los 3 primeros subplanos astrales, dado a que están más ''cerca'' por así decir del mundo físico, los habitantes pueden ser percibidos por mediums o clarividentes, y además, según el autor, dicho habitantes pierden el interes por lo físico y desarrollan sus propias creaciones mentales, es decir, sus propios escenarios pues aquellos ''Están por lo general, profundamente ensimismados'' y menciona algo muy interesante al respecto:
En dichos tres planos las desencarnadas entidades humanas, a que el vulgo de las gentes y los espiritistas llaman impropiamente “espíritus” constituyen con la imaginación sus temporarias casas, escuelas y ciudades de interina realidad, aunque el clarividente no las percibe tan bellas como a sus complacidos creadores les parece. Sin embargo, hay algunas de estas imaginarias creaciones de la mente, lo bastante hermosas para que quien no conozca nada mejor se recree paseando por bosques y montañas, huertos y jardines y por las orillas de apacibles lagos, de mucho mayor amenidad que cuanto se ve en el mundo físico, pues cada cual puede formarse su ambiente a medida del poder de su fantasía. En cuanto a las diferencias entre los tres subplanos superiores del plano astral serán de más fácil explicación cuando tratemos de las entidades humanas que los pueblan.(Leadbeater 1896, pp 11-12).
Esto quiere decir que para el autor, en estos 3 primeros planos habitan desencarnados que crean con su propia mente su realidad de forma mucho más nítida y rápida que en el mundo físico. Del séptimo plano menciona que sólo se tienen vagas referencias de él por que no hay luz, si no oscuridad, veamos que menciona al respecto en la siguiente cita:
En cuanto al séptimo e ínfimo subplano del plano astral, también es su trasfondo nuestro mundo físico; pero sólo se tiene de él una falsa y parcial visión, porque todo lo bello, bueno y luminoso permanece invisible. Hace cuatro mil años describió este lugar el papiro egipcio del escriba Ani, en los términos siguientes: “¿Qué lugar es este a donde he venido? No hay agua ni aire. Es profundamente insondable; negro como la más negra noche, y los hombres vagan irremediablemente errabundos. No puede el hombre vivir aquí con sosegado corazón”. Para el infortunado ser humano que se halla en este plano astral es positiva verdad que “la tierra toda está llena de tinieblas y crueles moradas”. Pero las tinieblas surgen del interior del individuo, cuya existencia transcurre por lo mismo en una perpetua noche de horror y marginalidad. Es un verdadero infierno, aunque como todos los infiernos, creación mental del propio individuo. (Las cursivas son mías)
Muchos estudiantes consideran tarea en extremo desagradable la investigación de este subplano astral, porque su densa y grosera materialidad es indescriptiblemente repulsiva para el liberado cuerpo astral que experimenta una sensación tan penosa como si atravesara un negro y viscoso fluido, con añadidura de que también los habitantes y las influencias son sumamente ingratos. (Leadbeater 1896, p.11 las cursivas son mías).
¿Quiere Esto decir que el séptimo plano es un lugar de terror, un ''infierno''. No, en absoluto, pues recordemos que en cada plano astral uno crea con su mente toda su realidad de una forma más nítidas, si una persona llega a ese plano con emociones negativas (cosa que contradice un poco lo que dicen otros estudiosos e investigadores sobre el tema por que se supone que a mayor nivel de plano o dimensión, menor compenetración de energía negativa), pero para Leadbeater, cada uno se crea su infierno o paraiso. Lo que sucede es que según su descripción, ese plano a diferencia de los 5 primeros, no tiene luz ni forma por eso puede manifestarse la luz u osucridad que habita en el alma o desencarnado que llegue a ese plano (este punto es discutible desde mi punto de vista personal pero luego lo iré desarrollando). Baste decir que para Leadbeater, el séptimo plano es el último y más complicado de manejar para el alma que llega ahí por primera vez (o eso parece decir en su texto).
Por último, él hace mencion de lo que la New Age ha catalogado como ''registros akashicos'' pero si bien, no menciona ese término, si lo da a entender que existe en alguno de esos planos astrales como refiere la siguiente cita:
Quedaría incompleta la descripción del escenario astral si no mencionáramos los impropiamente llamados “registros en la luz astral”. Estos registros, o anales, o archivos, o recuerdos son de rigor una especie de materialización de la memoria de Dios, una vívida representación fotográfica de todo cuanto ha sucedido, pero están permanentemente impresos en un nivel muy superior al astral, y se reflejan más o menos espasmódicamente en el plano astral, de suerte que quien no tenga visión superior a la astral, sólo podrá obtener de los registros o archivos informes y datos incompletos y desconectados en vez de una narración coherente. Con todo, estas representaciones de los sucesos pasados se reproducen constantemente en el plano astral y forman una parte muy interesante del ambiente del investigador. (Leadbeater, 1896, p.12).
Conclusión Personal de ésta primera parte de la exposición de Leadbeater sobre el plano Astral.
Si bien, en este primer acercamiento al libro de Leadbeter '' El Plano Astral'' pudimos notar su particular visión de este maravilloso reino, hay 2vcosas en las que no concuerdo que me gustaría enumerar-siempre aclarando que es sólo mi punto de vista-:
1- Leabeater habla de 7 sub planos astrales, y en los primeros 3 menciona que toda creación, aunque es etérica, los habitantes pueden estar cómodamente con sus creaciones mentales pero al hablar del séptimo plano dice que es más oscuro y hasta desagradable de investigar para el ocultista por su misma naturaleza. Otros autores, mediums, clarividentes y personas con la capacidad de visualizar dichos planos, mencionan que a mayor nivel de plano dimensional, más luminoso y menos contaminado está de entidades parasitarias, larvas astrales y por supuesto, egregores, euflovia, y cualquier cosa negativaq ue se manifieste, además ¿no se supone que un desencarnado o alma tiene como objetivo ir traspasando de plano para su evolución? ¿cómo entonces se puede afirmar que en el séptimo y último plano- para Leadbeater- puede crearse un infierno el alma si en teoría debió de haber dejado todo mal o rastro energético-emocional negativo en planos inferiores? Esto lo revisaremos más a detalle cuando examinemos el punto de vista de Leadbeater sobre los habitantes de cada plano del mundo astral.
2- No estoy de acuerdo en que el ser humano esté atado a los caprichos de los llamados ''Señores del Karma'' para moldear nuestro cuerpo astral, como Leadbeater menciona, pues como afirman investigadores como Corrado Malanga, David Parcerisa, Jose Luis Camacho, Daniel Lapazano, entre otros, el ser Humano es un SER DE LUZ (con mayúscula) y por ende es dueño o dueña de su propio destino y por ende, libre de cualquier capricho de un señor del karma. Leadbeater, al igual que muchos Teosofos, se toma muy en serio el tema del Karma como motor para reencarnación perpetua en esta dimensión. Y afirma que el ''molde'' del ser etérico de un recien nacido, viene ya ''cargado y destinado'' de antemano por la raza, subraza, karma personal y carácter de la persona encarnada (lo cual, claro esta, nos lleva a deducir que el individuo ya viene ''marcado'' por sus vidas pasadas). ¿Y quienes provocan todo esto? Los señores del Karma. Esto nuevamente viene a contradecir la idea de que el ser humano viene para evolucionar, pues considero absurdo entrar en la rueda del samsara para ir creciendo espiritualmente. Definitivamente para mi, en base en mis lecturas e investigaciones propias del tema, es absurdo pensar que Dios o la chispa divina haya creado tan bastas dimensiones y sistemas solares en todo el vasto universo para que el Ser Humano quede anclado en un ciclo interminable de reencarnaciones sólo en el planeta Tierra 3d. Hay algunos autores que hasta hablan de la ''trampa de la reencarnación'' y que no es más que el instrumento de un Demiurgo y Arcontes para poder quedarnos ''pegados'' en esta realidad por siempre. mediante su ''cosecha de almas''. Se objetará que esto de la Ley del Karma obedece más bien a otra ley cósmica de ''Acción y reacción'', sin embargo, no tiene mucho sentido desde un punto de vista práctico a menos que esta ley sólo funcione efectivamente para los portales orgánicos o psicópatas que no tienen alma.
De momento estas 2 objeciones tengo. Pero dejo a la persona que lea esto que saque sus propias conclusiones leyendo el libro de Leadbeater.
Gracias por leer.
Bibliografia citada:
Leadbeater, C.W. El Plano Astral. 1896. Biblioteca Upsika Colección Teosofía 900. (Descargable en Internet).
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