El mundo astral de la cuarta dimensión ¿tiene habitantes
malignos?
Normalmente se nos enseña-especialmente por las corrientes teosóficas,
francmasónicas y en general todo lo que tenga que ver con ocultismo- que la 4d
o mundo astral esta poblada exclusivamente de seres
positivos, desencarnados y seres de todo
color y formas que con gusto te dan la bienvenida en tu viaje al más allá ya
sea al tener una ECM, un viaje astral o
bien al ‘’morir’’ dejando el cuerpo físico. Todo esto suena muy bonito, pero…
¿es la realidad así? Tal parece que no. Y en este artículo expondré de forma
breve el porqué considero que hay que tener mucho cuidado con los seres que se
pueden ‘’colar’’ a nuestro mundo 3d. Pues la mayoría no son lo que podríamos
categorizar como ‘’buenos’’. ¿Por qué razón? Bueno se darán cuenta conforme
lean este escrito. Que lo disfruten.
La Concepción de los habitantes del Mundo Astral según
Leadbeater.
En otro artículo del blog expusimos la teoría de C. Leadbeater sobre los posibles habitantes que
pueblan el plano astral. No obstante lo
traigo a colación nuevamente por que me parece interesante las subdivisiones
que hace él sobre el conocimiento que tiene sobre este plano.
Citaremos nuevamente las subdivisiones que plantea- en Humanos
encarnados, desencarnados, habitantes artificiales y los llamado no-humanos:
Helos aquí:
Humanos Encarnados:
1- El Adepto y sus discípulos.
Según el autor, esta clase se refiere a estudiantes de ocultismo o bien,
aspirantes a obtener maestría del desenvolvimiento del mundo astral mediante la
guia de un maestro con experiencia en el desenvolvimiento de este plano.
Dice Leadbeater que usan más el cuerpo mental que el astral. Sin embargo tiene
la particularidad de que se puede trasladar del plano mental al astral y
viceversa.
2-El psiquico desarrollado sin
guia de algun maestro. Este tipo de viajero, según el autor mencionado, puede
nacer con capacidades psiquicas que le permitan desdoblarse facilmente en el
astral, sin embargo, a pesar de ello, es muy posible que no tenga un buen
desenvolvimiento entre los diferentes subplanos del mundo astral por falta de
práctica o de guía de un maestro experimentado ya que le falta desarrollar su
capacidad para movilizarse en el cuerpo mental.
3-El individuo Vulgar-
Pertenecen a esta categoría aquellas personas que según, Leadbeateer, no han
desarrollado sus capacidad psiquicas y más que desenvolverse en el mundo astral
con soltura, lo que sucede es que sólo logran un desdoblamiento inconsciente.
Sin embargo, mediante una guía de un maestro de sabiduría sobre estos temas,
podria lograr a fortalecer y desarrollar su cuerpo astral.
4- Los Magos Negros y sus
discipulos- Pueden entrar todos aquellos practicantes de brujeria negativa o
bien, también entran magos blancos. Leadbeater menciona como ejemplo a los que
practican el Vudú, los dugpas y según él ''los curanderos y hechiceros de
muchas tribus salvajes''.
Desencarnados.
1-El Nirmanakaya- Según el
glosario de teosofía, esta clase de desencarnado ''Es aquel que ha
purificado todo su ser de un modo tal, que ha llegado a sobreponerse a la
divina ilusión de un devachanî (habitante del Devachan). Tal adepto permanece
en el plano astral (invisible) relacionado con nuestra tierra, y desde entonces
obra y vive en posesión de todos sus principios, a excepción del Kâma-rûpa y
del cuerpo físico.'' Es la clase más excepcional que se puede encontrar en el
mundo astral, según Leadbeater.
2-Aquellos que esperan su
reencarnación. Aunque infrecuente, pero existen ''No es el discípulo en espera
de reencarnación una entidad muy frecuente en el mundo astral, pero se le
encuentra ocasionalmente y por esto forma una de las nueve clases. Sin duda que
según adelante la evolución humana y mayor número de individuos vayan entrando
en el Sendero de Santidad, será más numerosa esta clase. (Leadbeater, 1896, p.17).
3-Hombre Ordinario después de la
muerte- Pertenecen a esta clase practicamente cualquier desencarnado que
puede permanecer en el primer subplano astral por horas, días o incluso
centenares de años. Todo esto dependiendo de la conducta y acciones que haya
tenido en vida aquella persona que recién desencarna. Leadbeater menciona
algo interesante sobre este tipo: ''Todo ser humano ha de pasar después de la
muerte física por todos los subplanos del astral en su camino hacia el mundo
celeste, aunque no se sigue de ello que haya de ser conciente en todos ellos.
Así como es necesario que el cuerpo físico contenga en su constitución materia
sólida, líquida, gaseosa y etérica, así también es indispensable que el cuerpo
astral contenga partículas de todos los grados de materia astral, aunque las
proporciones varían muchísimo en los diferentes casos''. (Leadbeater, 1896,
p.17). También entran aquí todos aquellos espiritus de desencarnados que
intentan comunicarse con el mundo de los vivos por una u otra razón, ya sea a
través de un medium o por fenómenos poltergeist.
4-La Sombra- La proporción de
materia astral y materia mental inferior contenidas en el desechado cuerpo
depende del grado en que la mente inferior se ha entretejido con las pasiones
siniestras y bajos deseos. La combinación de ambas clases de materia es tan
fuerte, que al pasar el desechado cuerpo por los subplanos del astral no puede
separarse la parte mental. Así se pone en existencia una temporánea entidad
llamada “La Sombra”, que no es en modo alguno el Ego o verdadero ser humano,
que pasó al mundo celeste; pero que, no obstante, ofrece la misma apariencia de
la personalidad que tuvo en la tierra, y conserva su memoria y sus extremas
características hasta el punto de que se puede confundir con la entidad real
como en efecto suele confundirse en las sesiones espiritistas13.
Desde luego que esta sombra no es
capaz de personificación en el sentido de atribuirle conciencia; pero sus
reminiscencias simulan la verdadera entidad y cabe suponer el horror de los
parientes y amigos del desencarnado si supieran que la pretendida manifestación
del ser querido no es más que un inanimado manojo de sus inferiores cualidades.
La duración de la sombra varía
según la cantidad de materia mental que contiene, y como está en continuo
proceso de desintegración, van debilitándose sus vibraciones, aunque por
sintonización puede comunicarse substrayendo algo de la materia mental del
médium que le sirve de instrumento. También por sintonización es capaz la
sombra de que la afecten todas las corrientes malignas y por su propia índole
es incapaz de responder a las corrientes armónicas. Por esta circunstancia se
presta fácilmente a que la manejen en su provecho los magos negros de inferior
categoría. Al desintegrarse la sombra, la materia mental que contuvo se
entrefunde con la masa del plano mental sin pasar a formar parte del cuerpo
mental de ningún individuo. (Leadbeater, 1896, pp-22-23}).
5-Cascarones Astrales y Etereos-
Pertenecen a esta clase los restos de poca materia astral, es decir, cadaveres
astrales que están por desintegrarse. Pues carece completamente del llamado
cuerpo mental. También menciona Leadbeater que hay un cascarón ''etéreo''
según él ''El cascarón etéreo carece asimismo de conciencia e inteligencia, aunque
a veces, en determinadas circunstancias, se puede galvanizar en una horrible
forma de vida temporánea, por influencia de los repugnantes ritos y ceremonias
de la más abominable y nefanda especie de magia negra.'' (Leadbeater, 1896,
p.24).
6-CascaronesVitalizados-''...sólo
es el despojo insensible y pasivo del cuerpo astral de una entidad humana,
aunque está vitalizado por el artificial elemental que lo anima, como creación
de los malos pensamientos del hombre14. Trataremos de él más detenidamente al
estudiar las entidades ficticias. Entre tanto sólo diremos que es a manera de
un demonio tentador, de una maligna entidad cuya maligna influencia sólo está
limitada por el alcance de su poder, y como la sombra, sirve de instrumento a
las más abyectas modalidades de magia negra.'' (Leadbeater 1896, p.24).
7- Los Suicidas y vícitmas de
accidentes- Aquí Leadbeater, nos hace una observación, según él cuando un
suicida o vícitma de accidente que gozaba de perfecto estado de
salud ´fisica, llega al plano astral, en unas condiciones muy
distintas a los que fallecen por enfermedad o vejes. Pues en estos
últimos el desapego hacia todo deseo mundano que se pega a su cuerpo
astral en forma de partículas, va desapareciendo completamente, logrando
así que el individuo que fallece por vejes o enfermedad, ascienda en
automático en el cuarto, quinto o sexto subplano ya que su '
reordamiento ha sido gradual y sin brusquedad. No sucede así con el caso de los
Suicidas o vícitmas de accidentes, pues de acuerdo a nuestro autor:
...en
el caso de muerte repentina por accidente o suicidio fulminante, el individuo
no ha tenido tiempo de predisponerse a la muerte, y la violenta separación del
Ego del cuerpo físico se ha comparado acertadamente al brusco arranque del hueso
de una fruta verde. El cuerpo astral contiene todavía muchas partículas
groseras, y en consecuencia el individuo desencarnado se encuentra al morir en
el séptimo subplano del astral. Sin embargo, los que mueren de accidentes y han
observado durante toda su vida recta y noble conducta, no tienen tendencia al
séptimo subplano, y por lo tanto pasan el tiempo que han de permanecer allí,
según dice una primitiva carta sobre el asunto, “en feliz ignorancia y completo
olvido, o en un estado de tranquila somnolencia henchida de rosados ensueños”
Por el
contrario, si el individuo muerto violentamente fue en vida egoísta, cruel y
lujurioso, se encontrará en el séptimo subplano del mundo astral, e inflamado
por sus siniestras e indomadas pasiones, arriesga convertirse en maligna y
terrible entidad, mas como ya no tiene cuerpo físico por cuyo medio satisfacer
sus groseros apetitos, se vale del de un médium o de una persona de frágil
voluntad y muy sensitiva a la que pueda obsesionar, de suerte que se deleita en
la práctica de todos los artificios ilusorios que aquel subplano pone a su
disposición para inducir a los incautos vivientes en el mundo físico a cometer
los excesos que tan funestos le fueron.
De la
misma carta aludida entresacamos el siguiente pasaje referente a dichas
entidades: “Estos son los pisacas, los demonios íncubos y súcubos mencionados
por los escritores medievales, demonios de la lujuria y de la gula, de la
avaricia y de la crueldad, de la astucia y la hechicería que inducen a sus
víctimas a cometer horribles acciones y se huelgan en la comisión”.
A esta
clase pertenecen los demonios tentadores a que aluden las religiones; pero su
poder se estrella contra el broquel de una mente pura, un ánimo noble y una
conducta impecable de alta espiritualidad, pues nada pueden contra un viviente
en el mundo físico, a menos que haya alimentado los vicios que la entidad
obsesionante trata de intensificar.(...)La situación del suicida es más
complicada porque su acto menoscaba enormemente el poder del Ego de llevarse
consigo los principios inferiores, y por lo tanto lo expone a múltiples y
ulteriores peligros; pero se ha de considerar que el suicidio admite muchos
grados, desde el moralmente intachable de Sócrates y Séneca, hasta el nefando
crimen del malvado que se quita la vida para eludir las consecuencias de sus
viles fechorías. (Leadbeater, 1896, pp. 25-26).
8-Vampiros
y Lobos- Si, aunque parezca dificil de creer, para la Teosofía y Leadbeater
estas entedidas existen en el mundo astral. Leadbater lo explica por extenso en
las siguiente cita:
Los lectores de las obras teosóficas se darán
cuenta de la posibilidad de que un hombre haya sido en vida tan abyecto y
degradado, tan brutalmente egoísta, que su cuerpo mental inferior esté empapado
de sus pasionales deseos y se separe del Ego. Algunos ocultistas suponen que
este caso es más frecuente de los que parece y que se encuentran numerosas de
estas formas desalmadas; pero afortunadamente no es cierta tal suposición. Para
llegar al grado de abyección correspondiente al profundo hundimiento de la
maldad que acarrea la pérdida de la personalidad y la debilitación de la
evolucionante individualidad, sería necesario que le hombre sofocara todo
vislumbre de inegoísmo o de espiritualidad sin el más mínimo punto de
contrición redentora; y cuando advertimos que aun en los individuos más viles
hallamos algo no enteramente malo, hemos de convenir en que están en exigua
minoría las personalidades abandonadas por el Ego. Sin embargo, aunque pocas,
las hay, y de ellas provienen los cada vez más raros vampiros.
La abandonada personalidad, incapaz de permanecer
en el plano astral, se verá irresistiblemente arrastrada en plena conciencia a
“su propio lugar”, a la misteriosa octava esfera, donde se desintegra después
de pasar por experiencias que vale más no describir. Pero si el hombre murió
por suicidio y sabe algo de magia negra, puede en determinada circunstancia
eludir tan horrible destino por la lívida existencia del vampiro. Como quiera
que no puede ir a la octava esfera hasta la desintegración del cuerpo físico, lo
mantiene en una especie de catalepsia por el horrible medio de transfundirle la
sangre substraída de otros seres humanos por medio de su semimaterializado
cuerpo astral, y así demora su final destino mediante la perpetración de
numerosos asesinatos. Contra ello hay el remedio de exhumar y quemar el cadáver
para privar al vampiro de su punto de apoyo. Al abrir la sepultura, el cadáver
suele aparecer todavía incorrupto, como si estuviese fresco y lozano, y el
ataúd está en muchos casos lleno de sangre. En los países donde prevalece la
costumbre de incineración del cadáver en el horno crematorio es imposible esta
especie de vampirismo.
El lobo, aunque igualmente horrible que el vampiro,
resulta de un karma algo diferente, y en rigor debiera incluirse entre los habitantes
vivientes en el mundo físico que visitan el plano astral, pues siempre se
manifiesta por vez primera el lobo durante la vida física del hombre, y su pone
invariablemente el conocimiento de la magia negra para ser capaz de proyectar
el cuerpo astral.
Cuando por arte mágica de negra índole, proyecta
así el cuerpo astral un hombre refinadamente cruel y malvado, es posible que se
apodere de él otra entidad astral y lo materialice en forma de animal salvaje,
que generalmente es el lobo, y en esta condición vagará por el país matando a
otros animales y si le es posible a personas humanas para satisfacer no sólo la
sed de sangre que le atraiga, sino también la de las malignas entidades que lo
impulsan. (Leadbeater 1896, pp. 26-27).
No
obstante menciona que para el viajero astral no hay que temer de estas
entidades pues ''.... son ahora sumamente raras y según pase el tiempo irá
disminuyendo aún más su escaso número. En todo caso, su manifestación se
contrae a las inmediaciones del cadáver del que fue su cuerpo físico, como cabe
suponer de su extremada índole material.'' (Leadbeater 1896, pp. 27-28).
9- El
Mago Negro y sus Discipulos- Ya hablamos de ellos en el apartado anterior.
Baste decir que el mago negro, para Leadbeater, ''desafía el natural
proceso de la evolución, manteniéndose en la vida astral por medios de la más
horrible índole(...) toda entidad humana que se esfuerce en prolongar su vida
astral más allá de sus naturales límites ha de hacerlo a costa de la vitalidad
substraída a otros seres humanos.'' (Leadbeater 1896, p.28).
Habitantes no Humanos del Mundo Astral según
Leadbeater.
Leadbeater nos comparte algunas
consideraciones al estudiar a los habitantes no humanos del plano astral, en
esta extensa cita:
Para la
consideración de los habitantes no humanos del plano astral conviene prescindir
de aquellas primitivas formas de la vida universal que están evolucionando de
una manera apenas comprensible para nosotros mediante la sucesiva agrupación de
átomos, moléculas y células, pues si hubiésemos de comenzar por los reinos
elementales, habríamos de incluir en el orden de habitantes no humanos del
mundo astral un enorme número que sólo podría estudiarse someramente, so pena
de dar a este libro las proporciones de una enciclopedia.
El más
conveniente medio de ordenar los habitantes no humanos del mundo astral es
dividirlos en cuatro clases, advirtiendo que cada una de estas clases no es una
menor subdivisión, sino que abarca generalmente un reino de la naturaleza tan
vasto como el vegetal o el animal. Algunas de estas clases son inferiores al
hombre, otras lo igualan y también las hay que lo superan en bondad y poder.
Varias de ellas pertenecen a nuestra línea de evolución; es decir, que han sido
o serán hombres. Otras evolucionan según su propia y peculiar línea.
Antes de
proceder al estudio de estas cuatro clases, conviene advertir que hemos
prescindido de dos órdenes de entidades. No hablaremos de la ocasional
manifestación de altísimos Adeptos procedentes de otros planetas de nuestro
sistema solar ni de los todavía más excelsos Visitantes provenientes de
lejanísimas distancias, porque estos temas no son propios de un tratado
destinado a pública lectura, sin contar con que es prácticamente inconcebible
aunque teóricamente posible que tan altísimas Entidades necesiten manifestarse
en la bajeza del mundo astral. Si por alguna razón quisieran manifestarse en
él, se elaborarían un temporáneo cuerpo de la materia del plano astral
terrestre, como hemos visto en el caso de los nirmânakâyas.
Por otra
parte, también prescindiremos de otras dos grandes evoluciones no humanas que
actualmente comparten con la humanidad el uso del planeta terrestre, y sobre
las cuales está prohibido dar referencias, porque por ahora ni las entidades de
esas dos grandes evoluciones han de conocer la existencia del hombre ni tampoco
el hombre ha de conocer cuáles son. Si acaso nos ponemos en inconsciente
contacto con ellas ha de ser en el plano físico, pues su estancia en el astral
es muy fugaz y depende de un rarísimo accidente en un acto de magia ceremonial
que afortunadamente sólo saben practicar los hechiceros de elevadísima
categoría. Sin embargo, dicho accidente ha ocurrido al menos una vez y puede
repetirse, de modo que si no fuese por la prohibición mencionada habríamos de incluir
a dichas dos evoluciones en nuestra clasificación. (Leadbeater 1896, pp.
29-30).
1-Seres
Elementales-Aquí, nuestro autor se extiende mucho sobre el tema pues habla de
toda clase de seres elementales, para más información se puede consultar su obra
''Los Espiritus de la Naturaleza''. Bste decir que todos los elementales
pertenecen al mundo astral.
2-Cuerpos
Astrales de animales- Según el autor, los cuerpos astrales de seres
animales no perrmanecen mucho en el mundo astral, debido a que no
han logrado mucha individualización y cuando fallecen, su envoltura astral se
reordena junto con todas sus memorias logrando así una estancia muy corta
en dicho plano. Pero hay casos de animales, sobre todo domésticos, que logran
una individualización dentro de su grado de evolución espiritual y eso
les permite una estancia mucho mayor en el plano astral e incluso pueden llegar
a encarnar en cuerpos humanos.
3-Los
Espíritus de la Naturaleza- Aunque hablamos un poco de ellos en la
primera clase de los habitantes no humanos del astral, en este caso desarrolla
el tema, citaré por extenso sobre esto por que me pareció un análisis muy
interesante
Algunos autores han incluido a los espíritus de la
naturaleza en el número de los elementales; y en verdad que son los
elementales, o quizá más propiamente los animales de otra línea de evolución.
Aunque mucho más altamente desenvueltos que nuestra esencia elemental, tienen
algunas características comunes con ella. Por ejemplo, también se subdividen en
siete órdenes que habitan respectivamente en los mismos siete estados de
materia física ya mencionados, en los que penetran las correspondientes
variedades de esencia elemental. Así consideraremos los espíritus de la
naturaleza más comprensibles para nosotros, que son los de la tierra, agua,
aire y fuego o éter. Son definidas e inteligentes entidades astrales que
residen y funcionan en cada uno de dichos ambientes.
Se preguntará que cómo es posible que un ser
viviente habite en una materia tan sólida como una roca en la corteza
terrestre. La respuesta está en que como los espíritus de la naturaleza están
corpóreamente constituidos por materia astral, la materia de la roca no es
obstáculo impediente a su movimiento ni a su visión; y por lo tanto, la materia
sólida es su natural elemento y el único a que están acostumbrados y en el que
se sienten en buen acomodo. Lo mismo cabe decir de los que habitan en el agua,
en el aire o en el éter.
Los tratadistas medievales llamaron gnomos a los
espíritus naturales de la tierra; ondinas a los del agua; sílfides a los del
aire, y salamandras a los del fuego. En el lenguaje vulgar se les conoce por
muchos nombres, entre ellos los de hadas, sátiros, faunos, elfos, duendes,
damas blancas, nereidas, morenillos, trasgos, etc. Sus formas son muy variadas,
pero más frecuentemente de configuración humana y cortos de talla. Como todos
los habitantes del plano astral24, son capaces de asumir cualquier aspecto a
voluntad, pero tienen definida forma peculiar o mejor diríamos una forma
preferida en que aparecen cuando no les interesa asumir otra. En las
condiciones ordinarias son invisibles a la percepción visual física, pero son
capaces de materializarse para hacerse visibles fácilmente.
Hay multitud de razas de espíritus de la
naturaleza, y los individuos de cada una de ellas difieren de los de las otras
en inteligencia y disposición, análogamente a lo que sucede entre los
individuos de las diferentes subrazas humanas. La mayoría de espíritus de la
naturaleza evitan la relación con el hombre, cuyas costumbres y emanaciones les
repugnan, y les molestan las corrientes astrales que ponen en movimiento los
incesantes y desordenados apetitos humanos. Sin embargo, también hay espíritus
de la naturaleza que se muestran amigos del hombre y le favorecen y benefician
en cuanto está de su parte, como, por ejemplo, los morenillos escoceses y las
hadas de los cuentos. Paro esta benéfica actitud es relativamente rara; y por
lo general, cuando los espíritus de la naturaleza se ponen por cualquier
vicisitud en contacto con el hombre, se muestran indiferentes o disgustados, o
bien se deleitan en engañarle y hacerle víctima de pueriles jugarretas. Muchas
leyendas, consejas y cuentos lugareños de las solitarias comarcas montesinas
denotan esta traviesa característica de los espíritus de la naturaleza; y
quienes hayan frecuentado las sesiones espiritistas recordarán que entre los
fenómenos psíquicos se interpolan algunas payasadas inofensivas, que denotan la
presencia de los espíritus de la naturaleza de inferior categoría.
Favorece sus mañas y ardides el admirable poder de
hechizar a quienes ceden a su influencia, para que sólo vean y oigan lo que
ellos les sugieren, exactamente lo mismo que el hipnotizado sólo recibe percibe
lo que el hipnotizador le sugiere. Sin embargo, los espíritus de la naturaleza
no alcanzan a dominar la voluntad humana, a no ser la de los individuos que la
tengan muy flaca o de los que experimenten un terror lo bastante intenso para
que temporalmente se inhiba la voluntad. No pueden ir más allá de la decepción
sensorial o sea el engaño de los sentidos, en lo que son maestros, y ocasiones
hay en que hechizan a una congregada multitud. Así ocurre con los más
sorprendentes juegos de los faquires de la India, ejecutados por mediación y
auxilio de los espíritus de la naturaleza, que fascinan a los espectadores
haciéndoles ver y oír lo que no sucede en realidad.
Casi podríamos considerar los espíritus de la
naturaleza como una especie de humanidad astral, a no ser porque ninguno de
ellos, ni aun los de superior categoría, posee una individualidad
permanentemente reencarnante. Por lo tanto, uno de los puntos en que la línea
de evolución de los espíritus de la naturaleza difiere de la humana, es que han
de llegar a un alto grado de inteligencia antes de que se individualicen
permanentemente, pero apenas sabemos nada de las etapas por que han pasado ni
de las que todavía han de pasar.
La duración de la vida de los individuos de los
diversos órdenes de espíritus de la naturaleza es muy corta en algunos y mucho
más larga que la del hombre en otros. Somos tan extraños a la vida de ellos,
que nos es imposible comprender muchas de sus condiciones; pero, en conjunto,
parece ser una gozosa e irresponsable clase de existencia, semejante a la que
un grupo de niños pudiera llevar en un ambiente físico extraordinariamente
favorable. Aunque aficionados a gastar bromas y jugarretas, rarísimamente se
muestran maliciosos, a menos que se les provoque por una injustificada
intrusión o molestia; pero en general desconfían del hombre y les enoja la
presencia de un neófito en el plano astral, por lo que se le aparecen en
espantable forma. Si el recién llegado no se deja amedrentar por semejantes
vestigios, le dejarán tranquilo como un mal necesario, y es fácil que con el
tiempo se le muestre amigo alguno de ellos. Otras órdenes de espíritus de la
naturaleza son formales y no se entretienen en puerilidades como los que
acabamos de describir, y a ellos pertenecen las entidades que en diversas
ocasiones han sido reverenciadas como dioses locales o de los bosques. Estas
entidades gustan de la lisonja que acompaña a la veneración que se les tributa
y sin duda están dispuestos a recompensar la veneración con algún servicio
(Leadbeater 1896, pp. 36-38).
4- Los
Devas- Seres superiores para el hinduiste, angeles para el creyente católico,
hijos de dios, etc. Aquí una extensa explicación que hace Leadbeater pues
los divide en Devas Astrales y Devas de alto nivel:
Se pueden considerar como un reino inmediatamente
superior al humano, como el humano es inmediatamente superior al animal; pero
con la importante diferencia de que mientras para el animal no hay otro camino
de evolución, en cuanto se nos alcanza, que pasar por el reino humano, el
hombre tiene al llegar a un alto nivel, abiertos ante sí, siete senderos, uno
de los cuales es la evolución dévica.
Su comparamos este sendero con la sublime
renunciación del nirmânakâya, veremos por qué en algunos tratados se dice que
quienes lo eligen ceden a la “tentación de ser dioses”; pero de esta frase no
se ha de inferir vituperio alguno a quienes escogen dicha línea de evolución,
que no es la más corta, aunque sí muy noble, y si la desenvuelta intuición del
hombre le impele a ella, seguramente que será la mejor adecuada a sus
facultades. No debemos olvidar que tanto en la ascensión espiritual como en la
física, no todos son capaces del esfuerzo que requiere seguir el sendero más
escarpado, y hay muchos para quienes el sendero más llano es el único posible,
y seríamos indignos discípulos de los grandes Instructores si consintiéramos
que nuestra ignorancia emitiera el más leve pensamiento desdeñoso contra
quienes no eligen el mismo sendero que nosotros.
Sin embargo, por la completa ignorancia de las
dificultades del porvenir, nos es imposible en el presente estado de evolución
predecir lo de qué seremos capaces cuando después de muchas vidas de pacientes
esfuerzos hayamos adquirido el derecho de escoger nuestro futuro; y en verdad
que aun aquellos que cedan a la “tentación de ser dioses”, tienen ante sí una
carrera suficientemente gloriosa, según vamos a ver. Para evitar toda mala
inteligencia, conviene advertir que la frase “llegar a ser dioses” tiene en los
libros otro significado de índole maligna, aunque en este sentido no podrá ser
una tentación para el hombre altamente evolucionado y por consiguiente es ajeno
a nuestro estudio.
En la literatura oriental se usa frecuentemente la
palabra “deva” para significar cualquier clase de entidades no humanas, por lo
que por una parte incluyen a sus divinidades y por otra a los espíritus de la
naturaleza y a los elementales ficticios o artificiales. Sin embargo,
contraeremos el significado de devas a la magnificente evolución que estamos
considerando.
Aunque relacionados con la tierra no están los
devas confinados en ella, porque el conjunto de nuestra presente cadena de
siete globos es para ellos como un solo globo, pues evolucionan en un superior
sistema de siete cadenas. Hasta ahora se han reclutado principalmente sus
huestes de otras humanidades del sistema solar, unas superiores y otras
inferiores a la nuestra, pues muy pocos individuos de la terrestre han llegado
al nivel en que fueron capaces de unirse a la evolución dévica; pero parece
cierto que algunas de sus numerosas clases no han pasado en el camino de su
evolución por ninguna humanidad comparable a la nuestra.
En la actualidad no nos es posible comprender gran
cosa de lo concerniente a los devas; pero desde luego es evidente que la meta
de su evolución ha de ser muy superior a nuestra meta; es decir, que mientras
la finalidad de la evolución humana es elevar a quienes de ello sean capaces a
cierto grado de oculto conocimiento al fin de la séptima ronda, el objeto de la
evolución dévica es elevar a sus primeras filas a un nivel muchísimo más alto
en igual tiempo. Y entonces, tanto para ellos como para nosotros, se abrirá un
sendero más escarpado, pero también más corto, que conduzca a los esforzados a más
sublimes alturas que en el caso de ellos sólo podemos conjeturar cuáles son.
En nuestro estudio del plano astral sólo
necesitamos mencionar las tres inferiores categorías de los devas, que son los
devas astrales, llamados en la antigua terminología kamadevas; los devas
mentales inferiores o rupadevas; y los mentales superiores o arrupadevas.
Así como el cuerpo físico es el más inferior
posible en el hombre, así el cuerpo astral es el más inferior posible en el
kamadeva.. Está el deva astral en análoga situación a la en que se hallará la
humanidad cuando llegue al globo F de la actual cadena planetaria; y aunque
vive en cuerpo astral, puede desprenderse de él y visitar en cuerpo mental la
esfera superior, así como el hombre puede desprenderse del cuerpo físico para
actuar en cuerpo astral. Si el deva astral está bastante evolucionado no le
será la actuación en cuerpo carnal más difícil que para el hombre es el uso del
cuerpo mental.
De la propia suerte, el cuerpo inferior del
rupadeva es el mental o sea el constituido con materia de los cuatro suplanos
inferiores del plano mental, o subplanos de las formas, mientras que el cuerpo
inferior del arrupadeva es el causal, constituido por materia de los tres
planos superiores del plano mental27. Sin embargo, la manifestación de los
devas mentales y causales en el plano astral es tan sumamente rara como la
manifestación materializada de una entidad en el plano físico, por lo que basta
con mencionar esas dos categorías de devas.
En cuanto a la categoría inferior, la de los devas
astrales, sería muy craso error considerarlos inmensamente superiores al
hombre, pues algunos proceden de una humanidad menos adelantada que la nuestra.
El término medio de sus individuos aventaja de mucho a nuestro término medio,
porque se ha eliminado hace tiempo de sus filas todo lo activo e
intencionadamente maligno; pero los individuos difieren muchísimo en
disposición, y un hombre de altas cualidades morales, de exquisita
espiritualidad, inegoísta y magnánimo, puede estar más adelantado en la escala
de la evolución que algunos de ellos.
Se puede llamar la atención de los devas astrales
por medio de ciertas evocaciones mágicas, pero la única voluntad humana capaz
de subyugar a la suya es la de una muy alta categoría de adeptos. Generalmente parece
como si no se dieran cuenta de nosotros en el plano físico; pero de cuando en
cuando sucede que uno de ellos advierte alguna tribulación humana que excita su
compasión y presta su ayuda, así como nosotros auxiliamos a un animal que vemos
angustiado. Sin embargo, comprenden que en el presente estado de la evolución
cualquiera interferencia en los humanos negocios sería más perjudicial que
beneficiosa.
Superiores en categoría a los devas astrales hay
otras cuatro, y sobre todo el reino dévico se hallan las vastas huestes de
espíritus planetarios cuya consideración estaría fuera de lugar en un estudio
sobre el plano astral.
Aunque en rigor no pertenecen a ninguna de las
clases de habitantes no humanos del plano astral, viene a propósito mencionar a
los admirables e importantes seres llamados los cuatro Devarrajas o
Devarregios. En esta denominación la palabra deva no debe tomarse en el mismo
sentido que hasta ahora, porque no rigen el reino dévico, sino los cuatro
“elementos” tierra, agua, aire y fuego, con sus moradores espíritus de la
naturaleza y esencias elementales. Nada sabemos acerca de cómo evolucionaron
los cuatro Devarregios para llegar a tan alto grado de sabiduría y poder,
aunque es seguro que no pasaron por ninguna etapa correspondiente a nuestra
humanidad.
También se les llama Regentes de la Tierra o
Ángeles de los cuatro puntos cardinales28, y en las escrituras hinduistas se
les apellida Chabur Maharajás, y se les da los propios nombres de
Dhritarâshtra, Virûdaka, Virupaksha y Vâishrâvana. En las mismas escrituras se
dan a las huestes de elementales sujetos a los cuatro Devas Regios los nombres
de Gandharvas, Kumbhandas, Nagas y Yakshas, correspondientes al este, sur,
oeste y norte, respectivamente, y cuyos simbólicos colores son: blanco, azul,
rojo y amarillo de oro. En La Doctrina Secreta se les llama “globos alados” y
“ruedas ígneas”; y en la profecía de Ezequiel se les describe con palabras muy
semejantes29.
A ellos se refieren las simbologías religiosas, y
se les ha tributado siempre profunda reverencia como protectores de la
humanidad.
Son los agentes del karma del hombre durante la
vida terrena y, por lo tanto, desempeñan importantísima parte en el destino
humano. Las excelsas deidades kármicas del Cosmos, llamadas Lipikas en La
Doctrina Secreta, pesan las acciones de cada personalidad al término de la vida
astral y proporcionan el molde de un doble etéreo exactamente adecuado al karma
del individuo en su próxima vida terrestre; pero como quiera que los Devarrajas
gobiernan los “elementos” constituyentes del doble etéreo, disponen su
proporcionalidad de modo que se cumpla exactamente la intención de los Lipikas.
También los Devarrajas vigilan constantemente la
vida del individuo para contrabalancear los perpetuos cambios que en su
condición introduce el hombre por su libre voluntad y por la de quienes le
rodean, a fin de que no prevalezca injusticia alguna y que de un modo u otro se
cumpla el karma30. Son capaces l
Las superiores categorías de espíritus de la
naturaleza y huestes de elementales artificiales actúan como agentes suyos en
la estupenda obra que realizan; pero todos los hilos están en sus manos y sobre
ellos recae toda la responsabilidad. No se manifiestan muy a menudo en el plano
astral, pero cuando se manifiestan son los más notables habitantes no humanos.
A un estudiante de ocultismo no habrá necesidad de decirle que así como hay
siete órdenes de espíritus de la naturaleza y siete de esencia elemental, debe
de haber siete y no solamente cuatro Devarrajas; pero aparte del círculo de
iniciación, poco se sabe y menos puede decirse de los tres superiores.
(Leadbeater 1896, pp. 38-41)
Habitantes Artificiales del Mundo Astrales.
Se relacionan con el ser humano y
son los más numerosos pues se refieren a las creaciones del ser humano
durante su estancia en el planpo astral, proyecciones mentales, egregores, y
demás. Pero Leadbeater los clasifica de la siguiente manera:
1-Elementales formados
inconscientemente- Pertenece a esta clase aquellos elemtnales que están
formados por deseos, anhelos pensamientos y emociones del ser humano.
Estos pueden ser positivos o negativos dependiendo de la intención para
ejemplificarlo Leadbeater nos relata un caso interesante:
Un
fenómeno de esta clase, pero no tan extraordinario como los descritos está
adscrito a la familia de uno de nuestros amigos, y consiste en una especie de
canto fúnebre que se oye como si flotara en el aire tres días antes de la
muerte de un individuo de la familia. Nuestro amigo oyó por dos veces el canto
fúnebre y las dos veces tuvo confirmación el presagio, y como quiera que las
tradiciones de familia aseguraban que el mismo fenómeno se había ido repitiendo
en el transcurso de siglos, quiso indagar por ocultos procedimientos la causa
eficiente de tan extraño fenómeno.
El
resultado fue tan sorprendente como interesante. Se averiguó que en el siglo
XII el jefe de la familia fue a las Cruzadas como uno de los tantos valerosos
caballeros, y llevó consigo para que ganara las espuelas en la sagrada causa, a
su hijo menor, a quien adoraba y era un apuesto doncel que mucho prometía y
cuyo éxito feliz en la vida deseaba vehementemente su padre. Pero por desgracia
mataron al joven en una batalla y el padre cayó en hondo desconsuelo no sólo
por la pérdida de su queridísimo hijo, sino porque había muerto en plena,
descuidada y no del todo inocente juventud. Tan acerbo fue el dolor del
caballero, que despojándose de sus belicosos arreos se refugió en una de las
principales órdenes monásticas de aquella época, con voto de dedicar el resto
de su vida a rezar por el alma de su hijo, y para que de allí en adelante
ninguno de su sangre se hallase en el que a su sencilla y piadosa mentalidad le
parecía terrible peligro de morir sin religiosa preparación. Día tras día
durante muchos años fue derramando toda la energía de su alma en el canal de
aquel intenso deseo, con la firme creencia de que produciría la anhelada
finalidad.
Un
estudiante de ocultismo comprenderá fácilmente cuál sería el efecto de una tan
continua e intensa corriente de pensamiento y deseo definidos. El caballeresco
monje creó artificialmente un elemental de intenso poder con plenitud de
recursos para su particular objeto y dotó de una interna energía capaz de dar
indefinida realidad a su deseo.
Un
elemental es como un acumulador eléctrico sin hendidura ni raja, y si
consideramos cuán intensa fue la energía acumulada en el formado por el monje y
cuán de tarde en tarde había de usar algo de ella, no es extraño que aun hoy
día conserve sin detrimento su vitalidad, y todavía avise a los descendientes
del cruzado la proximidad de la muerte, repitiendo en sus oídos la extraña y
quejumbrosa música que fue el canto funeral de un joven y valeroso soldad de
hace siete siglos en Palestina. (Leadbeater, 1896, p.45).
2-Elementales
formados Conscientemente- Los magos blancos y negros crean constantemente
elementales para diferentes propósitos sujetos a su voluntad tal
como nos menciona Leadbeater, pues hacen uso de el poder de su
pensamiento, naturalmente, cuentan con la preparación y entrenamiento para
ello. Un ejemplo de una creación de un mago blanco es cuando crea Angeles
para proteger a alguien. Pero también, un mago negro puede crear entidades
malignas con el objetivo de dañar a un ser humano logrando que incluso se
revele contra su creador:
Estos
malignos elementales se emancipan a veces de la obediencia de su creador, y se
convierten en demonios que vagan a la ventura, como se dijo de los elementales
facticios formados inconscientemente; pero como los que ahora consideramos son
mucho más inteligentes y poderosos y es más larga su vida resultan
relativamente más peligrosos. Procuran a toda costa prolongar su vida, ya
alimentándose vampíricamente absorbiendo la vitalidad de seres o influyendo en
ellos para que les tributen ofrendas, y entre las tribus medio salvajes logran
a veces que se les reconozca como dioses patronos de un poblado o de una
familia.
A la más
abyecta y abominable especie de esta clase de elementales pertenecen las falsas
divinidades que exigen sacrificios cruentos, mientras hay otros no tan
sanguinarios que se satisfacen con manjares de varias clases. En algunas
comarcas de la India existen hoy día ambas especies de estos elementales y en
África son relativamente más numerosos.
Por medio
de la sustancia que pueden extraer de las ofrendas y más todavía de la
vitalidad que absorben de sus devotos, pueden prolongar muchos años y aún
siglos su existencia, y retener suficiente energía para realizar ocasionalmente
fenómenos de indulgente índole para estimular la fe y el celo de sus
adoradores, mostrándose esquivos y enojados si escasean o cesas los
acostumbrados sacrificios. (Leadbeater, 1896, p.46).
3- Elementales Artificiales Humanos- Para
explicar cómo son estos elementales, pondré un caso que narra
Leadbeater acerca de una logia espiritista que intentó hacer un experimento con
una persona fallecida:
El método adoptado fue escoger a una ordinaria
persona después de la muerte, despertarla completamente en el plano astral,
instruirla hasta cierto grado en las posibilidades y poderes del plano y
confiarle después la dirección de un centro espiritista. La entidad así
instruida, aleccionaba a su vez en el mismo tema a otras entidades
desencarnadas que influían en los asistentes a las sesiones espiritistas y los
adiestraban para actuar de médiums. De esta suerte prosperó y floreció el
espiritismo. Indudablemente que algunos miembros vivientes de la logia original
se manifestarían de cuando en cuando astralmente en los centros espiritistas, y
aún quizá se manifiesten ahora, pero la corriente es que dejen la dirección a
cargo de la instruida entidad desencarnada. El espiritismo cundió mucho más
rápidamente que lo esperado, de suerte que no tardó en emanciparse, y así sólo
cabe achacarles indirecta responsabilidad del cariz que fue tomando.
Desde luego que la intensificación de la vida
astral de las entidades encargadas de los centros espiritistas, retardaban su
natural progreso; y aunque la idea había sido de que todo lo perdido en este
aspecto quedaría compensado por el buen karma creado en la obra de dar a
conocer la verdad, pronto se echo de ver que no era posible valerse durante
largo tiempo de un mismo guía sin perjudicarle gravemente. En algunos casos se
pudo efectuar la sustitución o relevo de los guías; pero en otros casos
tropezaba con dificultades el relevo de un guía por otro, y se recurrió
entonces a formar la curiosa clase de entidades a que hemos llamado “humanos
artificiales”.
El Ego del guía pasaba al mundo celeste y a la
sombra constituida por sus principios inferiores se la vitalizaba de modo que a
los asistentes a las sesiones del centro espiritista les pareciera que eran su
guía predilecto. Parece que en un principio efectuaron esta operación los
miembros de la logia, pero resultó enojosa e inconveniente por desperdicio de
energía, y la misma objeción se hizo contra el empleo de elementales facticios,
de modo que al fin decidieron que la entidad destinada a relevar al guía, lo
relevase con la condición de revestirse del cuerpo astral desechado por el que
se iba al mundo celeste y cuyas características personales había de simular.
Dícese que algunos miembros de la logia se
opusieron a este recurso fundados en que si bien el propósito podía ser muy
loable, entrañaba engaño; pero la opinión general fue, según parece, de que no
había tal engaño desde el momento en que la sombra estaba constituida por los
cuerpos astral y mental inferiores del guía relevado, del que conservaba sus
personales características.
Esta fue la génesis de la artificial o facticia
entidad humana, y se ha de entender que en muchos casos se llevó a cabo el
relevo sin que los asistentes a las sesiones espiritistas sospecharan la
simulación, aunque por otra parte, los investigadores de los fenómenos
espiritistas observaron que al cabo de algún tiempo se advertían de súbito
algunas diferencias en la manera y disposición de manifestarse el guía. Ocioso
fuera decir que ninguno de los Maestros de la Gran Logia Blanca ha emprendido
jamás la formación de una entidad artificial de esta clase, aunque no podrían
oponerse a que la formara quien lo creyera conveniente. El punto flaco de este
recurso está en que además de los miembros de la logia original muchos otros
psíquicos pueden adoptarlo, y entre ellos los magos negros que ya se han
aprovechado de él para falsificar las comunicaciones espiritistas. (Ledbeater,
1896. p.48)
Todo este conjunto de
seres que menciona Leadbeater se podría complementar con lo que mencionan otros
autores, como Dawn Bailey que expone lo siguiente:
Las energías de 4ª dimensión a tener en
cuenta. Estas, por supuesto, están destinadas también a evitar que eleves
tu vibración para la ascensión.
·
Los
demonios y las entidades son con los que la mayoría está más
familiarizada.
Hay diferentes, pero todos hacen
lo mismo. Causan emociones negativas y pensamientos que pueden desgastarte
mentalmente. Pueden ser muy dolorosos para aquellos que sienten la
energía.
Exageran tus sentimientos y pueden
hacerte actuar fuera de tu carácter.
Tal vez te hagan decir algo o
actuar de una manera que no seas tú, pero no podrás detenerte. Una vez
eliminado, volverá al comportamiento normal.
·
Los
Jinn son un tipo de demonio, pero estos pueden entrar en tus dispositivos
electrónicos y causar algunos problemas extravagantes.
Ellos se unen a las personas,
también. Tienen la capacidad de irse y regresar, por lo que a veces pueden
ser difíciles de encontrar y atrapar.
·
Armas y
objetos etéricos. Estos no se mueven y permanecen en un área pequeña
y concentrada. Pueden ser bastante dolorosos para aquellos que sienten
energía.
·
Entidades
Parásitas de Supresión (SPE) e Influencias Súper Impuestas (SII)
están destinadas a disminuir su vibración al exagerar sus pensamientos y
emociones negativas.
Siento que SPE es un dolor sordo y
palpitante en un área pequeña, generalmente en la espalda. Siento
que SII es una fuerte presión sobre mis hombros, casi como que alguien
tiene sus manos sobre mis hombros y los empuja hacia abajo con sus manos.
·
Almas
Desencarnadas son almas atadas a la tierra que nunca
cruzaron y están atrapadas en la tierra debido al karma no resuelto. Los
fantasmas encajan en esta categoría.
Se sentirán atraídos por personas
que tienen el mismo karma no resuelto que cuando vivían, como adicciones,
problemas de ira, etc.
·
Los elementales son espíritus de la
naturaleza que también viven en el mundo inferior, también.
La mayoría no son dañinos, como
las hadas o duendes. Uno a tener en cuenta es el espectro.
Los espectros son negros,
pegajosos y efervescentes con anzuelos que se adhieren a la parte posterior y
se extienden, eventualmente envolviendo y enganchándose alrededor de los
meridianos de alguien.
·
Los
Goblins son traviesos y no te hacen daño, pero intentarán y asustarte.
Por ejemplo, pueden arrojar cosas
alrededor de su casa o hacer que las puertas puedan abrirse y cerrarse por sí
mismas. Les gusta esconderse en armarios y closets. Mi primer
encuentro con uno en mi casa fue aterrador.
Dio vueltas y más vueltas y luego,
cuando abrí un armario, me arrojaron una taza de plástico. Me extrañó
porque no pueden lastimarte, solo asustarte.
Cerré todas mis ventanas menos una
y ordené que dejara afuera la ventana abierta, y así fue.
·
Los Incubus/Succubus son demonios que
se adhieren a las mujeres y los hombres, causando eventualmente adicciones
sexuales y un comportamiento sexualmente degradante.
Conozco a unos pocos hombres y una
mujer con estos demonios.
Pueden causar un comportamiento
sexual dañino y peligroso, como las adicciones sexuales y la promiscuidad que
hace sufrir a una persona.
·
Maleficios, maldiciones, hechizos, ligaduras y peticiones son
formas de brujería.
Mi problema con la brujería es que
casi todo lo que he visto está diseñado para interferir con el libre albedrío
de otras personas o causar daño.
Un hechizo o maldición es una
forma de intento que envía una forma de pensamiento negativo, una entidad dañina
o un patrón.
Si tienes una cadena de mala
suerte increíble, podría ser causada por un maleficio.
Una señora a la que ayudé había
agotado todas sus cuentas bancarias, le habían robado sus tarjetas de crédito y
había ido corriendo, y un accidente automovilístico, todo en una semana.
Conocí a dos mujeres que
practicaban Wicca.
La regla número uno de Wicca es no
causar daño, pero estas damas ignoraron esa regla. Solían ser amigas y
tenían una tienda metafísica juntas. Tuvieron una pelea y ya no eran
amigas ni socias.
Como
conocía a ambas, sabía que se estaban haciendo brujerías la una ala
otra. Una de ellas incluso me mostró la muñeca que había atado a su ex
amiga y socia.
Eventualmente
estas dos mujeres tuvieron masivos problemas de salud y se pusieron muy
enfermas. Lo que le envíes a otra persona se te regresa peor que lo que
enviaste.
Pero entonces
¿sólo hay demonios y parásitos astrales?
No. También hay otras entidades, formas de pensamiento, egregores y por
supuesto alienígenas.
Los trabajos
de Corrado Malanga.
Corrado
Malanga es un hipnologos que desde hace más de 25 años ha utilizado la
herramienta de la hipnosis con abducidos por alienígenas. Sus descubrimientos
le llevaron a la conclusión de que el ser humano está compuesto por tres
elementos: mente espíritu y alma. No todas las personas tienen el componente
almico. De hecho él plantea que muchas alma decidieron no ‘’bajar’’ a experimentar
en esta 3d por ‘’no ser lo suficientemente valientes’’ tal como expresa en el
siguiente párrafo:
Además,
no se le habrá escapado al atento lector, que mientras que nosotros vamos a
ellos, ellos no vienen a nosotros por el temor a la experiencia de la vida -en
términos de resistencia-, donde se vive, se muere, se nace y se sufre.
Para
un sujeto con el que trabajamos tiempo atrás, este ángel también le dijo que
ellos estaban interesados en darnos consejos para salvarnos de los aliens,
porque todo lo que nos sucede, a continuación se refleja en su (visión fractal
del universo virtual) y, si ganara el alienígena, el universo estaría en manos
equivocadas.
Nosotros,
por lo tanto, seríamos aquellos que hacen la guerra por ellos, ya que ellos no
tienen cuerpo, así que no habría siquiera los extraterrestres. Nosotros en
cambio, menos afortunados en este plan, deberíamos hacer las batallas por
todos, sea para salvarnos de los aliens, y ellos de la experiencia de la vida
con la muerte y el sufrimiento físico.
En
resumen, nosotros seríamos “ellos” así como “ellos” serían como nosotros, solo
que ellos no han tenido el valor de venir a este nivel para realizar la
experiencia. ¡Aquí está lo que somos y de dónde venimos! Pero aquí se
reveló también el verdadero interés de estos ángeles, estos sujetos que de ángeles
comunicativos tienen más bien poco.
Una
vez que ganáramos sobre los extraterrestres y adquiriéramos la conciencia total
de lo que somos, pasaríamos a ser -para estas figuras angelicales- el verdadero
problema, porque tendríamos las llaves del universo.
Un universo que
el ángel quiere mantener en este status quo, en busca de una forma alternativa
de realizar las experiencias del mundo sólido, sin ensuciarse las manos. (Malanga,
p.22 las negritas son del original).
Concepción con la que por supuesto no estoy para nada de acuerdo puesto que, como bien
plantea Daniel Lapazano en su análisis de estos textos de Malanga, el plantea
que la idea Malangiana de que el Alma es
‘’valiente’’ por venir a encarnar a esta dimensión de 3d (el planeta Tierra) es
totalmente errónea. Algo que descubrió el mismo Malanga es que ese dichoso y
famoso plano astral está conectado con muchos tipos de alienígenas que vienen a
abducir a la persona, por ejemplo él detecta a los siguientes:
·
Rhino.
·
Grises
·
El rubio de 6 dedos o pleyadiano.
·
Mantis
·
Insectoide
·
Lux
·
ReptilianoS.
Pero no son ni la mínima parte de los habitantes malignos
que están pululando en el plano astral o cuarta dimensión pues existen muchos otros
hipnologos que, fuera de la línea de Malanga han encontrado muchas más entidades,
como draconianos o hasta seres sin forma o egregores (para más información
pueden ver las hipnosis de Calogero Grifassi, Karla Turner, Javier Sampayo
entre otros investigadores.
Esto nos lleva a preguntarnos, ¿hay puros seres negativos en
la 4d?
Desde luego que no, sería absurdo afirmar dicha conclusión
tanjantemente pero lo cierto es que de acuerdo a escritores como Daniel Lapazano,
Malanga, y otros, definitivamente hay que tener cuidado con lo que se nos acerca.
El Plano astral no es un lugar ‘’idílico’’. Puede ser peligroso si no sabemos
movernos por lo que los psíquicos, médiums y canalizadores que están en contacto
con seres de ese plano y superiores siempre recomiendan que hay que tener una
mente tranquila, sin emociones exaltadas. Para no dejarnos arrastrar por las corrientes
del plano astral bajo. Pues como dice Lapazano:
Dado que estamos viviendo en la Tierra y conectados al
Hombre Primigenio, la mayor parte de nuestra actividad espiritual la realizamos
en el Inframundo. Los viajes astrales, los sueños, las ECM, las actividades
mágicas (nigromancia), las abducciones, todos ellos se realizan en el
Inframundo, como en el caso de la nigromancia. Como dije anteriormente hay excepciones,
pues he sabido de experiencias que, por su alto nivel de frecuencia,
parecen pertenecer a t otro plano. Normalmente se dan en las ECM, en la cual
tengo mucha información, pero también en algún tipo de sueños, meditaciones o
viajes astrales. Cuando eso ocurre, cuando entramos accidentalmente en los planos
superiores, experimentamos una gran felicidad y perdemos el deseo de vivir en
la Tierra. Desgraciadamente, esa experiencia dura poco y nos vemos arrojados de
nuevo a la Tierra, que es un lugar de desolación(…) Pero lo importante de haber
tenido esas experiencias es la de saber que existen niveles de Consciencia
superiores al nuestro, y que podemos elevarnos a ellos si nuestra Alma está
preparada para ascender. (Lapazano, 2019, p.152).
¿Por qué Lapazano menciona que estamos conectados al Hombre
Primigenio? Pues por que se basa en los descubrimientos de Malanga, se supone
que el HP fue el creador de este mundo material que se separó de su anima o
alma y creó a los alienígenas, en términos cristianos o religiosos sería como
la figura de ‘’Satán’’ o el Demiurgo para los gnósticos. Este personaje también
se le ha aparecido a varias personas que han tenido una ECM o que bajo hipnosis,
lo ven como un hombre barbudo (imagen de Saturno y Cronos). Así que dudo mucho
que se trate de pura ‘’imaginación’’. Pero eso ya es otro tema.
Conclusiones.
¿Es el mundo astral entonces un peligro eminente como
apuntan muchos psíquicos que salen en Youtube? Mi opinión personal al respecto
es que depende del nivel de consciencia y de
vibración que tengamos al momento de que el cuerpo físico duerme por completo
de ahí que muchos ocultistas como Leadbeater recomienden que prestemos atención
al último pensamiento del día y esto también es recomendado por los
viajeros astrales o los que tienen capacidades para sueños lúcidos como Robert
Monroy, Sylvan Muldoon y otros expertos viajeros astrales. Además
no olvidemos que somos co-creadores de nuestra realidad. Si bien no concuerdo
con la idea que se ha generalizado mucho en el campo de la hipnología de
abducciones de que el ser humano es DIOS o como muchos autores espirituales últimamente
proclaman (como Javier Consuegra también conocido como Jaconor y otros). Si
creo que como seres fractales de Dios tenemos la capacidad de despertar todas
nuestras habilidades psíquicas como viaje astral, sueños lúcidos, telepatía,
telekinesis, bilocación, etc. Sólo hay que poner voluntad para lograrlo.
Recordemos que según el esquema Malangiano-que difiere a la teoría de los 7
cuerpos de los ocultistas, teosóficos y pseudognósitcos- solo hay una estructura
tripartita, donde Alma o ánima es la que no tiene limitaciones ni de tiempo ni
de espacio. Si todos conectáramos con esa parte (los que intuitivamente sabemos
que somos seres almados y no portales orgánicos o desalmados). Lograríamos la
individuación como la llamaba Jung. Y es ahí donde está el reto. Por que la integración de los 3 elementos (Mente-Espíritu-Alma) logra la
Consciencia con mayúsculas. Pero no para volvernos ‘’dioses terrenales’’ si no
para reintegrarnos a la Fuente Creadora. Dios o como le queramos llamara a esa
energía que nos creó originalmente.
Gracias por leer.
Fuentes:
Bibliografía
lapazano, D. (2019). Materia y Espíritu.
Argentina: Luna Blanca.
Leadbeater, C. W.
(1896). El Plano Astral. S/N: Upsika. Colección Teosofía.
Malanga, C. (S/A). Genesis
III.
https://www.bibliotecapleyades.net/ciencia3/ciencia_astralplane59.htm